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El ejercicio, las enfermedades crónicas y la longevidad

El ejercicio, las enfermedades crónicas y la longevidad

Hay una serie de recomendaciones para reducir el riesgo de desarrollar varias enfermedades, especialmente enfermedades crónicas, como: el llevar una dieta saludable y balanceada, el hacer ejercicio regularmente, el procurar perder peso (si necesitas hacerlo para llegar a un peso sano) y mantenerlo, dejar de fumar si lo haces y tratar de evitar el estrés o aprender a manejarlo. En esta columna me voy a concentrar en los beneficios del ejercicio para reducir varias enfermedades y en la longevidad.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dicen claramente que la actividad física regular ayuda a mejorar tu salud, tu estado físico y tu calidad de vida en general. También ayuda a reducir el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, muchos tipos de cáncer, depresión y ansiedad y demencia.

Como referencia, los autores le dijeron a Medscape, “una persona puede alcanzar 3000 MET minutos / semana incorporando diferentes tipos de actividad física en la rutina diaria, por ejemplo, subiendo escaleras 10 minutos, pasando la aspiradora 15 minutos, haciendo jardinería 20 minutos, corriendo 20 minutos y caminando o montando en bicicleta como transporte 25 minutos diarios. En conjunto alcanzaría alrededor de 3000 MET minutos a la semana “.

Los autores también dijeron que cualquier ejercicio es mejor que ningún ejercicio. Y que, para las personas sedentarias, sus médicos podrían animarlos a incorporar la actividad física en sus rutinas diarias, [como] convertir las tareas del hogar en ejercicio. También que era importante considerar que no detectaron un umbral para los beneficios, y recomendaron más actividad en todos los niveles, tomando en consideración la condición general de las personas.

Otro estudio reportado en línea por The Lancet, que incluyó a más de un millón de personas, también concluyó que la inactividad lleva a 5.3 millones de muertes prematuras anualmente a nivel mundial, que son tantas como las causadas por el tabaquismo y el doble de las asociadas con la obesidad. El estudio indicó que una hora de actividad de intensidad moderada, como caminar a paso ligero o andar en bicicleta, compensa los riesgos para la salud de 8 horas de estar sentado. En los últimos años, parece que “sentarse por periodos prolongados es el nuevo hábito de fumar”.

En cuanto a la cantidad de ejercicio:

Por ejemplo, en relación con la diabetes, comparado a los que no hacían ejercicio, los que hacían 600 METs por semana (que es lo mínimo recomendado) disminuían su riesgo de desarrollarla en un 2%. Pero si aumentaban a 3,600 METs por semana, su riesgo de desarrollarla disminuía en un 19%. Por arriba de eso, aumentando la actividad, no se obtenía mucha mayor reducción en el riesgo.
Es mucho más sencillo medir la actividad física utilizando podómetros o cuentapasos.

La Asociación Americana del Corazón recomienda:

Realizar 150 minutos de actividad aeróbica moderada, o 75 minutos de actividad aeróbica intensa, a la semana (o una combinación de ambas) como mínimo. De preferencia distribuido a lo largo de la semana.
Moverse más y sentarse menos durante el día.
Aumentar la intensidad a medida que te vuelves más activo. Aumenta el tiempo o la intensidad para obtener más beneficios.
Aumentar la masa muscular. Incluir actividades de fortalecimiento muscular de intensidad moderada a alta (como ejercicios de resistencia o entrenamiento con pesas) mínimo dos veces por semana.
Sentirse mejor. El ejercicio mejora el sueño, la memoria, el equilibrio y la capacidad cognitiva. Disminuye el riesgo de sobrepeso, de enfermedades crónicas, demencia y/o depresión.
Varios estudios epidemiológicos han demostrado que las personas activas que hacen ejercicio regularmente son mucho menos propensas que las inactivas a morir prematuramente. Pero también es cierto que, si se deja de hacer ejercicio los beneficios, incluyendo la longevidad, disminuyen o incluso, pueden desaparecer.

Para evaluar esto, unos investigadores del National Cancer Institute y otras agencias, utilizaron datos del N.I.H-AARP Diet Health Study que se inició en 1995 y que incluyó a cientos de miles de hombres y mujeres de entre 50 y 71 años. El estudio se publicó en JAMA Network Open. Se les preguntó a los participantes, entre otras cosas, que recordaran su actividad física a través de su vida (incluyendo caminatas, deportes, jardinería, quehaceres en la casa, etc.). Lo dividieron en periodos: adolescencia, de los 19 a los 29, durante los 30s, entre los 40 y los 61 (si se aplicaba) y en los últimos 10 años.

En un estudio posterior, tomaron esos datos de alrededor de 315.000 hombres y mujeres que habían completado los cuestionarios 13 años antes y los pusieron en diferentes grupos de acuerdo con sus características en cuanto a sus hábitos de ejercicio. Luego, compararon su riego de muerte de acuerdo con el National Death Index para muerte y su causa (controlando factores como si eran fumadores, su índice de masa corporal y otros factores de salud).

Los que eran sedentarios durante toda su vida eran los que tenían más probabilidades de haber muerto, especialmente de una enfermedad cardiaca. Por otro lado, los que habían hecho ejercicio regularmente por varias horas a la semana, tenían 30 a 35% menos probabilidades de haber muerto de cualquier causa y 40% menos probabilidades de haber muerto de un ataque al corazón que las personas consistentemente inactivas.

Las personas que habían dejado de hacer ejercicio por una o dos décadas pero que empezaron a hacerlo de nuevo en sus 40s o 50s por un par de horas a la semana, tenían la misma protección contra muerte prematura que los que siempre habían hecho ejercicio. Por el otro lado, las personas que habían estado activos como adolescentes y adultos jóvenes pero se volvieron sedentarios en la mediana edad perdieron los beneficios de longevidad.

Si bien es cierto que este estudio es observacional y hay otros factores como la dieta, el peso, los genes y las condiciones socioeconómicas que no están consideradas y que pueden tener una influencia importante, los autores del estudio dicen que el mensaje es: Si haces ejercicio, continúa haciendo ejercicio. Y si no has estado activo últimamente, parece que no es demasiado tarde, incluso si estás en la mediana edad, para comenzar a hacer ejercicio y cosechar los beneficios de la longevidad.

Convierte el ejercicio en una meta. Si puedes, hazlo un juego, una cita, lo que sea necesario para que realices, idealmente, 150 minutos de actividad moderadamente intensa a la semana. No caigas en la trampa del todo o nada. Si no puedes asistir a tu clase de Pilates o no tienes tiempo para tu caminata de 30 minutos, da algunas vueltas alrededor de la cuadra, haz unos minutos de saltos y flexiones o sube y baja escaleras. Hacer algo siempre es mejor que nada. Piensa en todos los beneficios del ejercicio para tu salud. Incluyendo extender tu longevidad.

Bienvenida la ley de etiquetado frontal!!!

Bienvenida la ley de etiquetado frontal!!!

Detalles de la la ley de etiquetado frontal


El dictamen dispone la incorporación de una etiqueta en forma de octógono negro y letras blancas en el frente de los envases -no debe ser inferior al 5% de la superficie ni puede estar cubierto por otro elemento- de los productos ultraprocesados, que advierta el exceso de nutrientes críticos para la salud. Entre ellos se enumeran los azúcares, el sodio, las grasas saturadas, las grasas totales y las calorías. Además determina que los productos que contengan entre sus ingredientes edulcorantes o cafeína lo informen ya que el consumo no se recomienda para niños y niñas.
Por otro lado, la ley también establece la prohibición de emitir publicidad comercial a niños, niñas y adolescentes de productos con sellos de advertencia y que además, estos productos con más de un sello, no puede incluir dibujos animados, personajes, figuras públicas, regalos ni elementos que llamen la atención a los más chicos.
En lo que refiere al Estado se expresa la prioridad en la compra de alimentos sin estos sellos para evitar el consumo. Se exceptúa de la colocación del sello en la cara principal al azúcar común, aceites vegetales, frutos secos y sal común de mesa.

La importancia de un equipo multidisciplinario en el tratamiento de la obesidad

La importancia de un equipo multidisciplinario en el tratamiento de la obesidad

El objetivo de la Cirugía Bariátrica es prevenir y tratar las comorbilidades relacionadas con la obesidad mórbida y mejorar la calidad de vida.

El tratamiento quirúrgico de la obesidad no implica curación de la obesidad, pero es la mejor herramienta para implementar en estos pacientes.

Los resultados de este tratamiento están relacionados con el entrenamiento del equipo quirúrgico, la técnica quirúrgica indicada a cada necesidad y del equipo multidisciplinario (cirujanos, médicos clínicos y especialistas en nutrición; psiquiatras, nutricionistas, psicólogos y entrenador físico), que harán el seguimiento del paciente con esta patología crónica para su recuperación.

También hay factores que intervienen en el resultado favorable de este tratamiento que dependen exclusivamente del paciente y que es fundamental tener presente a la hora de la elección del candidato a la cirugía; y son el compromiso y responsabilidad que asume al concurrir a los controles post quirúrgico y al compromiso, aceptación y cumplimiento del tratamiento clínico nutricional a lo largo de la vida.

Debo remarcar además que estos pacientes ya han recorrido un largo camino en busca de soluciones y renuevan aquí la esperanza para hallar una salida a su problema crónico. Son pacientes que consultan porque no solo se sienten enfermos, sino también en muchos casos discriminados por la sociedad y también por los profesionales.

Son pacientes que se sienten cansados de los múltiples tratamientos que han realizado y que en ocasiones se sienten culpables del fracaso. Son personas que sufren limitaciones físicas concretas (“no entro en la butaca del cine, no puedo ir a cualquier bar por el tipo de sillas, no entro en el baño de la oficina etc., etc., etc.”)

Nos enfrentamos a un paciente enfermo y dejado de lado por la sociedad, donde el éxito pasa por ser “flaco, lindo, con talles de ropa a los que les es imposible acceder.

En su primera visita, el paciente asiste a una reunión coordinada con el cirujano donde se les explica todo lo referente a la cirugía Bariátrica, desde las indicaciones, el control pre y post quirúrgico y las complicaciones de la cirugía. En este espacio cuentan con la oportunidad de hacer todas las preguntas que les surjan y también pueden ser acompañados por algún familiar. Aquí se evalúa si cumple criterios de inclusión para la cirugía bariátrica.

Luego de la primera reunión, si cumple criterios para la cirugía, se les entrega las órdenes de los estudios que deberán realizarse y los próximos turnos para nutrición, clínica, psiquiatría y los de cirugía previa a la operación.

Cada uno de los especialistas realizará un examen exhaustivo del paciente, una historia clínica y se evaluará si es apto o no para la cirugía.

Luego el equipo deberá discutir y consensuar los casos dudosos.

Consecuencias de los malos hábitos alimenticios

Consecuencias de los malos hábitos alimenticios

Una buena alimentación es la base para tener un estado óptimo de salud, pues alimentarse de forma correcta y balanceada favorece el bienestar en diversos aspectos de la vida; sin embargo, ¿qué pasa cuando ocurre todo lo contrario? ¿qué es capaz de ocasionar los malos hábitos alimenticios? Aunque la mayoría piense que las consecuencias radican únicamente en el ámbito físico, es importante conocer lo que una mala alimentación puede significar en otras áreas de la vida.
¿Qué sucede al tener malos hábitos alimenticios?
Los problemas de alimentación se basan en malos hábitos que llevamos a la hora de comer, ya sea por exceso, falta, mala calidad u horarios inadecuados en las comidas. Una mala alimentación es capaz de permear en todos los aspectos de vida de cualquier persona.
Entre los errores más habituales de alimentación se encuentran:
Beber poca agua o sustituirla con bebidas gaseosas o azucaradas;
Saltarse el desayuno y compensarlo con una única bebida o bocadillo;
Acostarse justo después de comer;
No tener horarios fijos para la ingesta de alimentos;
Comer de forma apresurada;
Ingerir productos “preparados” en demasía;
Comer mientras se trabaja o se hace una actividad diferente, y
Consumo excesivo de alcohol, grasas saturadas y azúcares.
Las causas de estos errores alimenticios pueden variar dependiendo del estilo de vida de cada persona; sin embargo, estos también pueden llevar a consecuencias tanto físicas como psicológicas como:
Depresión
Este trastorno del estado de ánimo se caracteriza por el abatimiento, el sentimiento de infelicidad y la culpabilidad, suele estar acompañado en menor o mayor grado por la ansiedad. Una mala alimentación puede ser la primera pista para la detección oportuna de esta enfermedad.
Problemas de sueño
Los trastornos del sueño son un grupo heterogéneo de problemas relacionados con la alteración del ciclo vigilia-sueño. Cuando existen malos hábitos alimenticios como la ingesta excesiva de alimentos o el nulo consumo de ellos, estos ciclos se ven afectados radicalmente, al grado de impedir un descanso reparador.
Problemas de memoria y concentración
Al llevar una alimentación desbalanceada, la capacidad de atención se disminuye y complica todos los problemas cotidianos. El exceso de calorías, grasas y azúcares, provoca una falta de concentración y una baja capacidad de memorizar todo tipo de información.
Obesidad
La obesidad y el sobrepeso son las enfermedades más comunes derivadas de una mala alimentación. Este par de padecimientos son la consecuencia directa de mantener malos hábitos al momento de comer, además de otros factores importantes como la falta de actividad física, el sedentarismo y una dieta baja en nutrientes necesarios en la alimentación diaria.
Problemas de corazón
Aunque los problemas del corazón parezcan ser la consecuencia directa de la obesidad, muchas de estas dolencias pueden aparecer en personas con un peso normal; sin embargo, debido a diversos hábitos incorrectos como saltarse las comidas, comer en exceso o ingerir a deshoras, se ha aumentado cada vez más el riesgo de padecer enfermedades como la hipertensión o los problemas cardiacos.
Envejecimiento prematuro
La comida es uno de los factores determinantes según el rango de edad de cada individuo. Una buena alimentación puede llevar a una mayor calidad de vida y por consiguiente, una mayor longevidad. Por el contrario, los alimentos ricos en grasas y azúcares, aceleran el envejecimiento del cerebro y el cuerpo en general.