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La cirugía bariátrica como tratamiento de la Diabetes 2

La cirugía bariátrica como tratamiento de la Diabetes 2

Tras el procedimiento, algunos pacientes pudieron dejar de tomar medicamentos para controlar la glucemia.

Hay más evidencias de que los pacientes obesos con diabetes tipo 2 pueden controlar la enfermedad mejor con la cirugía para perder peso, en comparación con solo los medicamentos.

Una nueva investigación muestra que cinco años tras la cirugía para perder peso, conocida como cirugía bariátrica, los que se sometieron al procedimiento mostraron mejoras más grandes en la calidad de vida y en la salud en general, y algunos ya no necesitaban insulina, en comparación con los que solo tomaban medicamentos para la diabetes.
La cirugía se ha llegado a estar tan cerca como cualquier tratamiento sobre el que tengamos conocimiento de conducir a una remisión a largo plazo de la diabetes tipo 2, que es lo más cerca de una cura que se puede alcanzar.

La cirugía bariátrica es el tratamiento más efectivo y duradero que tenemos para los pacientes obesos con diabetes tipo 2. Va mucho más allá que la pérdida de peso y mejora la salud de muchos pacientes con enfermedades crónicas.

En la derivación gástrica en Y de Roux el cirujano reduce el tamaño del estómago al crear una pequeña bolsa, más o menos del tamaño de un huevo, que se convierte en el nuevo estómago.
En la gastrectomía en manga, el tamaño del estómago se reduce al extirpar la mayor parte del órgano y crear un nuevo estómago más o menos del tamaño de un plátano.
Cinco años más tarde, los investigadores observaron las reducciones en el azúcar en la sangre y si los pacientes habían podido dejar de tomar los medicamentos para la diabetes.

Los pacientes que se sometieron a la cirugía para perder peso también tenían un azúcar en sangre más bajo que los pacientes tratados solo con medicamentos.
Las personas que se sometieron a la cirugía perdieron significativamente más peso y tenían unos triglicéridos y un colesterol (grasas de la sangre) dramáticamente más bajos que los que fueron tratados solo con fármacos, encontraron los investigadores.
El tratamiento siempre debe centrarse en el paciente, de forma que se negocien distintas opciones y la mejor opción esté disponible para cada paciente.

La cocción de la carne, beneficios y desventajas

La cocción de la carne, beneficios y desventajas

Para evitar la contaminación por bacterias, parásitos y virus, en la mayoría de nuestras comidas y preparaciones consumimos la carne cocida.

Ahora bien, para aprovechar al máximo sus nutrientes la opción sería el consumo crudo y a la vez reducir el riesgo de padecer cáncer. Sin embargo, esto implicaría someternos a otros riesgos de intoxicación con bacterias.

Comparación

La carne poco cocida: no contiene sustancias cancerígenas, pero debido al no someterla a la acción del calor, se desarrollan bacterias patógenas como la Salmonella y la Escherichia coli.

La carne muy cocida: durante la cocción desaparecerán los gérmenes patógenos, pero se forman las siguientes sustancias cancerígenas.

hidrocarburos aromáticos (benzopireno),
aminas heterocíclicas,
nitrosaminas (en carnes tratadas con nitritos)

La cocción protege

Por lo arriba mencionado, la cocción de la carne nos protege, pero a su vez la sobre-cocción presenta otros inconvenientes para nuestra salud.

Primera conclusión: lo más recomendable es la cocción al punto justo.

Dato importante: la carne esta bien hecha cuando al pincharla, los jugos que desprende en lugar de ser rosáceos, son grises.

Beneficios de la cocción de la carne:
Facilita su digestión: el calor coagula las proteínas musculares, haciéndolas más digeribles.

Mejora su sabor: el calor forma sustancias aromáticas que intensifican el sabor de la carne.

Elimina todos los parásitos y la mayoría de las bacterias, como sucede durante la pasteurizacion de los productos lácteos.

Transforma el colágeno en gelatina: ablandándose y resultando una carne tierna.

Desventajas de la cocción de la carne:

Pérdida de nutrientes: el valor nutritivo se ve afectado por la acción del calor, en especial las vitaminas y las proteínas

Vitaminas: se pueden destruir hasta en un 50% de su contenido.

Causas:

destrucción por calor de las vitaminas hidrosolubles: tiamina, riboflavina, niacina, piridoxina y los folatos.
disolución, a través de los jugos que se desprenden durante el asado o cuando quedan en el caldo de cocción ( los caldos terminan siendo también ricos en purinas (sustancias formadoras de ácido úrico) y sustancias cancerígenas.
Proteínas: al destruirse alguno de los aminoácidos, se pierde valor biológico en sus proteínas.

Causas:

destrucción por calor de aminoácidos lisina, leucina y cistina, cuanto más prolongada la cocción más pérdida, llegando a un 25%.
reacción de Maillard: cuando se cocina la carne a altas temperaturas la lisina forma un compuesto insoluble junto a los hidratos de carbono, que el organismo es incapaz de absorber. Con esta reacción se pierde hasta un 20% de la lisina que contiene la carne.
Formación de sustancias cancerígenas: se producen durante el proceso:

hidrocarburos aromáticos policiclicos: benzopireno, se produce cuando el fuego entra en contacto directo con la carne, como ocurre en las barbacoas o parrillas.
aminas heterocíclicas: estas sustancias se forman, cuando la creatina muscular reacciona con los aminoácidos de la carne. A más temperatura, más aminas se formaran, como sucede en la cocción a la plancha, parrilla o fritura.
nitrosaminas: sustancias formadas por la reacción de los nitritos usados en el curado de la carne, con los aminoácidos que la misma contiene. El calor favorece esta reacción.

Resumimos:

nutritiva contaminante cancerígena
carne poco hecha o cruda + + -
carne muy cocida - - +

Investigaciones y estudios

Las sustancias cancerígenas anteriormente nombradas tienen la capacidad de producir en nuestro organismo mutaciones genéticas de las células.Cuando las células tienen alguna mutación, pueden convertirse en células cancerígenas en los diferentes órganos del cuerpo.

Una investigación realizada en Estados Unidos demostró que las personas que consumen más de una vez por semana carne muy hecha, presentan más del doble de casos de adenomas de colon (tumor benigno que degenera en cáncer), que aquellos que consumen carne poco hecha una vez a la semana o menos.

Otro estudio demostró la relación directa que existe entre el consumo de carne roja, con un mayor riesgo a padecer cáncer de estomago o esófago, y ese riesgo es aún más elevado si se consume bien cocida.

Consejos

El mejor consejo es ir reduciendo de forma gradual el consumo de carne
Consumir aquellas carnes provenientes de animales sanos
Elegir las carnes que contienen poca grasa
Cocinarlas correctamente
Aquellas que estén curadas, comerlas de forma ocasional
La carne de cerdo y sus derivados, presentan el mayor riesgo para nuestra salud, por tanto deben estar siempre bien cocidas o curadas.

Aviso importante

Nunca se deben consumir carnes crudas de ave u otro animal.

Las carnes de cerdo si no son cocidas deben ser propiamente curadas.

Si un establecimiento alimenticio tiene la intención de vender alimentos animales crudos o poco cocidos listos para su ingesta, este debe informar al consumidor sobre los riesgos asociados con la ingestión de estos alimentos con declaraciones de “divulgación” y de “recordatorio”.

Qué es la stevia?

Qué es la stevia?

La stevia es un pequeño arbusto herbáceo que no suele sobrepasar los 80 cms de alto, de hoja perenne, y de la familia de los crisantemos. Su nombre culto es Stevia Rebaudiana Bertoni, en honor a los dos científicos (Rebaudí y Bertoni) que la estudiaron y clasificaron en primer lugar.

Es originaria de la cordillera de Amambay, entre Paraguay y Brasil, en donde crece de forma espontánea, y ha sido consumida por los indios guaraní durante siglos, mucho antes de la llegada de los españoles a América. Los nativos la llamaban Ka´a He´e, que se pronuncia con doble a y doble e, y h aspirada como la h inglesa, con pronunciación aguda en ambos casos. Ka´a He´e significa yerba dulce en español. La stevia procede de la misma zona que la yerba mate, que es el té sudamericano, por lo que no es extraño que se utilizara desde tiempo inmemorial para endulzar el mate, y por tanto puede decirse que la stevia es el edulcorante natural más antiguo que se conoce.

La hoja de la stevia es la parte más dulce de la planta y donde residen sus propiedades terapéuticas. Las flores de la stevia son pequeñas y blancas, y no demasiado vistosas. En España suelen aparecer en octubre. Las semillas de esta planta son aquenios muy ligeros que son diseminados por el viento y tienen una capacidad de germinación mas bien escasa.

Hoy en día la stevia se cultiva de forma intensiva para la fabricación del único edulcorante seguro, natural, y sin riesgos para la salud. Y también para consumirla como planta medicinal por sus propiedades curativas.

En Sudamérica se cultiva principalmente en los distritos de Amambay e Iguazú, frontera de Brasil, Paraguay y Argentina. Sin embargo, China es el principal productor y consumidor de stevia del mundo, seguida de Japón. En España y en Europa la stevia es una planta prácticamente desconocida. Y la Asociación Española de la Stevia Rebaudiana se ha propuesto difundirla y darla a conocer. Con tu generosa ayuda.

Miedo al cambio

Miedo al cambio

El cambio es inevitable. Es parte de la vida.
Si vences el miedo, tu futuro puede ser maravilloso.
Aprende como lograrlo.

¿Cuál es tu actitud ante el cambio?
Puedes negarlo o aceptarlo, pero no puedes evitarlo.

"En un mundo superior puede ser de otra manera, pero aquí abajo, vivir es cambiar y ser perfecto es haber cambiado muchas veces".John H. Newman (Cardenal y escritor británico).

Vivir es cambiar.
El cambio es inevitable en nuestras vidas. Estemos conscientes o no, queramos aceptarlo o no, las cosas y la gente cambian.
Ante estos cambios, nuestra forma "normal" de reaccionar (a la que estamos acostumbrados) ya no nos es útil, por lo que necesitamos buscar una nueva opción.

Cambiar significa modificar nuestra conducta o forma de pensar ante una nueva situación.
Aun sin darnos cuenta, lo que vamos viviendo va modificando nuestro carácter.Algunos aspectos se fortalecen, otros se debilitan y surgen nuevas conductas, formas de pensar, etc.

"Yo soy así y así he sido siempre", "me es muy difícil cambiar".
Son comentarios que escuchamos con mucha frecuencia.
Pero si analizas tu forma de actuar en estos momentos y la comparas con la de hace 10 o 20 años, seguramente notarás la diferencia en muchos aspectos.

El cambio nos da miedo, porque:
1. No sabemos cómo manejar situaciones nuevas o diferentes.
2. Puede provocar algún tipo de pérdida, ya sea física, moral, emocional, etc.
3. Podemos equivocarnos y ser criticados por los demás y/o por nosotros mismos.
4. La falta de control que sentimos. Esto generalmente nos angustia.

El cambio y tu carácter.
Cada persona responde de manera distinta ante los cambios.
De hecho, podemos actuar de cierta manera ante una situación nueva y de forma completamente diferente ante otra similar.

Ante el cambio, podemos:
1. Resistirnos abiertamente, atacándolo.
2. Aceptarlo aparentemente, pero tratando de boicotearlo.
3. Por ejemplo: llegando tarde, no escuchando lo que nos dicen, se nos "olvida" lo que tenemos que hacer, etc.
4. Aceptarlo, pero con una actitud de víctimas, "sufriéndolo".
5. Aceptarlo con una visión positiva.
Esto significa:
1. Recordar que nosotros podemos elegir la actitud que queremos tomar frente a él.
2. Reconocer nuestros miedos o preocupaciones para analizarlos y descartarlos o para resolverlos.
3. Recurrir a nuestras habilidades y fortalezas para examinar los posibles obstáculos y solucionarlos.
4. Tener presente que siempre podemos aprender y siempre podemos progresar.

¿Cuál es tú manera de enfrentarlo?
La manera de enfrentar el cambio, depende, en gran parte de nuestra autoestima.
Cuando nos sentimos seguros y capaces, vemos el cambio como un reto o una motivación positiva.
Cuando nos sentimos incapaces o poco valiosos, el cambio nos disgusta e incluso nos asusta.

Nuestra manera de enfrentar el cambio depende de lo que aprendimos durante la infancia o ante ciertas situaciones dolorosas.
Pero siempre podemos aprender a enfrentarlo de manera positiva, aprendiendo de él y mejorando nuestra vida.
Lo importante es no tenerle miedo y modificar las ideas y creencias falsas y nuestra forma de pensar equivocada, que han mantenido ese miedo.

¿Qué hacer?
Empieza por analizar tu actitud ante situaciones nuevas o diferentes.

¿Te angustian?
¿Qué crees que piensas al respecto?
¿Qué piensas de ti mismo, de tu capacidad para resolver tus problemas?
¿Cómo te calificas cuando cometes un error o cuando estás angustiado?

Si el problema está en tu autoestima, descubre qué vivencias crees que influyeron para que formaras ese concepto que tienes de ti.

La autoestima se forma en la infancia a partir de las vivencias, percepciones y conclusiones de un niño pequeño, con pocas herramientas. Pero se fortalece en cualquier momento con el deseo, esfuerzo e información adecuados.
No te culpes ni culpes a los demás. Recuerda que en su momento esas personas hicieron lo que consideraron correcto o lo único que podían o sabían hacer.
Busca la manera de modificar el concepto que tienes de ti mismo y de fortalecer tu autoestima.

Date el tiempo que tú necesitas para fortalecerla. No puedes ver resultados de un día para otro.
Fortalecer la autoestima es como cuidar una planta. Aparentemente no vemos los cambios.
Pero un día la vemos, recordamos cómo era antes y notamos la diferencia.

Piensa que te mereces estar bien, lograr lo que deseas y ser feliz.

Recuerda que la mayoría de nuestros temores son imaginarios o exagerados.
Si te es difícil enfrentar algo nuevo, hazlo poco a poco.

¿Necesitas más información sobre la situación que tienes que vivir?
Búscala. No tienes porqué saber todo.

¿Requieres de ayuda?
Solicítala. Acudir a alguien, no te hace menos valiosos.

Revisa tus creencias respecto a ti mismo y a la situación.
Recuerda que las opiniones y juicios equivocados o los mitos culturales, pueden ser un gran obstáculo.
Analiza tu estilo de pensamiento.
Con frecuencia, el miedo al fracaso o el miedo al éxito pueden ser nuestros principales obstáculo.

Recuerda que el que no arriesga no gana. TRABAJEMOS POR ESTE CAMBIO.

Psic. Silvia Russek
Lic. En Psicología Clínica