Abdomen flácido y piel excesiva tras una operación de obesidad

Abdomen flácido y piel excesiva tras una operación de obesidad

¿Puede prevenirse? ¿Cómo y cuando tratarlo?

Es difícil prevenir el abdomen flácido al 100% tras una importante pérdida de peso. Sin embargo, sabemos cómo conseguir un resultado mucho mejor. Les damos 4 claves.

Las operaciones de obesidad, persiguen que se produzca una importante pérdida de peso, y que además sea estable y prolongada en el tiempo. Esto inevitablemente va a causar que en algunas partes del organismo la piel quede flácida (como por ejemplo el abdomen flácido), e incluso quede mucha piel sobrante.

Abdominoplastia o liposucciones localizadas: ¿siempre son necesarias?
La necesidad o no de tratamientos complementarios como la liposucción o la abdominoplastia tras la pérdida de peso, es muy paciente dependiente, y es difícil establecer datos fiables. En nuestra Clínica, menos de un 15% de nuestros pacientes operados de obesidad, acaban realizándose abdominoplastia. La “exigencia estética” de cada paciente influye enormemente, de manera que muchos pacientes que aparentemente necesitarían realizarse la abdominoplastia, no la desean, y otros que creemos que no es imprescindible que se la hicieses, sí la desean y piden que se les opere.

Abdomen flácido

¿Es posible prevenir el abdomen flácido o la necesidad de una abdominoplastia o liposucción tras una operación de obesidad?
Como ya hemos relatado en otros artículos, es difícil o casi imposible prevenir al 100% el abdomen flácido, sin embargo sabemos como conseguir un resultado mucho mejor. Las claves estarían en:

Una buena nutrición proteica durante la pérdida de peso, ayudando a mantener a los tejidos fuertes y facilitar su capacidad de regeneración.
Una buena hidratación externa e interna de la piel.
Ejercicio físico de tonificación muscular en las partes más afectadas.
Tener paciencia, esperar todo lo posible, y centrarse en perder el máximo peso posible.
En estos casos el tiempo siempre juega a favor del paciente, que debe ser paciente y perseverante. Muchos veces he visto en pacientes jóvenes, abdómenes que parece que vayan a necesitar una abdominoplastia, y que tras meses de ejercicio físico bien realizado, han mejorado lo inimaginable, reduciéndose a un mínimo pliegue de piel, casi sin panículo adiposo, que ya no le molestaba nada al paciente. La única necesidad hubiese sido estética, en el caso de querer llevar bañadores tipo slips sin que se apreciase nada.

Entonces, en el caso de necesitarlo, ¿abdominoplastia o liposucción?
Aunque el paciente puede encontrar criterios o posiciones distintas a esta, y sobre todo cuando el enfoque es puramente estético, nosotros desaconsejamos siempre la macroliposucción. Esta técnica busca la retirada de la grasa acumulada debajo de la piel, de forma brusca e inmediata, mediante la destrucción mecánica de las células grasas, y su aspiración. Esto no sólo puede acarrear complicaciones graves inmediatas sino se realiza bien, sino que también puede dejar irregularidades y defectos estéticos irrecuperables a largo plazo. Sin embargo, muchos pacientes la demandas lo más fácil y de menos esfuerzo. El resultado a largo plazo es casi siempre, la recuperación de peso y de la grasa aspirada.

La abdominoplastia busca, la retirada de la “piel sobrante” después de una importante pérdida de peso. El nombre técnico o médico es “dermo-lipectomía” que significa la extirpación de la piel y su grasa (lipo = grasa), pero sólo la que se encuentra intimamente asociada a la piel. Si todavía hay más grasa que esta, el paciente debería de perder más peso antes de someterse a la abdominoplastia.

De todas formas, en ocasiones, asociadas a la abdominoplastia, y en este caso bajo visión y control directo con el consecuente menor riesgo y mejor realización, sí que pueden ser aconsejables buscando una mejoría estética del paciente, las liposucciones locales o microliposucciones de la mitad superior del abdomen, o de las caderas o “pistoleras”…

La cirugía plástica tras una operación de bypass gástrico o de manga o tubo gástrico, tiene en opinión de los expertos, un enfoque distintivo. Para estos casos, es necesario un cirujano plástico especializado en técnicas adaptadas a estos perfiles de pacientes, y que si es posible, esté inmerso en un equipo de cirugía bariátrica, y con un enfoque multidisciplinar. Les aseguro que no tiene nada que ver una abdominoplastia de las que más frecuentemente se realizan, tras varios embarazos y ganancias de peso temporales, que una abdominoplastia tras una pérdida de 40 o 50 kg peso, que requiere técnicas de prolongación posterior, variantes como la abdominoplastia circunferencial, pero sobre todo, un enfoque menos estético y sí más funcional.

Como punto final, les recomiendo que vuelvan a leer el punto 2 y sus 4 claves para evitar el abdomen flácido.

Desarrollo de dificiencias nutricionales

Desarrollo de dificiencias nutricionales

Dieta sana
Una vez que se decide practicar una cirugía bariátrica (cirugía de la obesidad), se debe tener en cuenta que independientemente de la técnica quirúrgica, se combinan varios factores que incrementan el riesgo de presentar deficiencias nutricionales. 
Sin embargo, dichas deficiencias son predecibles, prevenibles y tratables. 

Deficiencias nutricionales preexistentes en el paciente candidato a cirugía bariátrica: 
el consumo excesivo de calorías no supone un adecuado consumo de alimentos de alta calidad nutricional como las frutas, verduras, cereales integrales y otros alimentos no procesados de alto valor nutritivo. Muchos de los pacientes con obesidad tienen deficiencias nutricionales preexistentes y estás son conocidas en el momento que se realizan pruebas bioquímicas para determinar su estado nutricional. Dichas deficiencias deben ser resueltas antes de que el paciente sea intervenido quirúrgicamente.

Rápida pérdida de peso: 
la cirugía bariátrica permite una rápida pérdida de peso y es por ello que el paciente debe mantener un seguimiento frecuente por parte del equipo multidisciplinario para garantizar una adecuada evolución e identificar cualquier riesgo nutricional.

Disminución de la ingestión de alimentos por limitada capacidad gástrica: uno de los objetivos que persiguen las técnicas restrictivas (manga gástrica, plicatura gástrica, banda gástrica, balón intragástrico…) es que el paciente tolere pequeñas cantidades de alimento por toma. Si el paciente selecciona mal los alimentos (productos densamente calóricos) y lleva dietas desequilibradas puede presentar deficiencias nutricionales y no lograr una adecuada pérdida de peso. Es necesario que el individuo asista a los controles con el nutricionista para que reciba una correcta educación dietética y aprenda a seleccionar los alimentos que más le convengan para mantener un correcto estado nutricional y una adecuada pérdida de peso (alimentos de alta calidad nutritiva e hipocalóricos).

Tipo de técnica quirúrgica: los procedimientos netamente restrictivos (mencionados anteriormente) generan el menor impacto en la absorción de vitaminas y minerales, debido a que no hay derivación en ningún segmento del intestino. Los procedimientos malabsortivos (derivación biliopancreátrica) y/o mixtos (restrictivos/malabsortivos, bypass gástrico) tienen el mayor impacto en la absorción de nutrientes, ya que persiguen ese fin. De acuerdo a la técnica realizada y a las características individuales del paciente se prescriben los suplementos de vitaminas y minerales necesarios. Se harán pruebas bioquímicas (análisis de laboratorio) periódicamente para conocer el estado nutricional del paciente y si es necesario, ajustar la suplementación.

Falta de seguimiento de las indicaciones dietéticas:
- Náuseas y vómitos: se pueden presentar por comer demasiado rápido, no masticar lo suficiente los alimentos, mezclar líquidos con sólidos o ingerir una cantidad de alimento que supere la capacidad del reservorio gástrico (tamaño del estómago). A veces, se desencadenan tras introducir un alimento nuevo. En general, con una reeducación adecuada estos problemas se resuelven. - - 
- Diarreas: están asociadas a las técnicas quirúrgicas malabsortivas (bypass gástrico, derivación biliopancreática…). Es normal que tras la cirugía se realicen entre 2 y 5 deposiciones diarias, frecuencia que disminuye con el paso del tiempo. La presencia de diarrea está ligada al contenido graso de la dieta. A mayor consumo de alimentos grasos mayor presencia de diarreas y/o urgencias fecales.
- Síndrome de dumping (se acompaña de sudoración, frialdad, debilidad, malestar general, náuseas y/o vómitos): la ingestión de bebidas y alimentos azucarados puede desencadenar este cuadro, por tal razón, deben evitarse. - Sabotaje alimentario: selección de alimentos hipercalóricos tolerados (chocolate, helados, papas, patatas fritas, postres grasos, nata, embutidos grasos…) frente a alimentos recomendados (frutas, verduras, carnes magras, pescados, mariscos, lácteos desnatados, cereales…). 
El sabotaje alimentario conduce a dietas desequilibradas e incrementa el riesgo de presentar deficiencias nutricionales y de no obtener una adecuada pérdida de peso tras la cirugía bariátrica.

Falta de cumplimiento de vitaminas y minerales recetados: algunos pacientes a pesar de recibir las indicaciones nutricionales, una vez que se operan, creen no necesitar suplementos, pues su objetivo es la reducción de peso. Es importante que el paciente siga la suplementación nutricional el tiempo que el médico lo considere necesario. En algunos procedimientos quirúrgicos (Bypass gástrico, derivación biliopancreátrica…) la suplementación es de por vida.

Intolerancias alimentarias: 
algunos pacientes presentan intolerancias a determinados alimentos (carnes rojas, pan blanco, arroz…). Es necesario que el paciente acuda a las visitas programadas por el equipo interdisciplinario para identificar los alimentos no tolerados y reemplazarlos por otras fuentes dietéticas que permitan cubrir sus necesidades nutricionales.

Mujeres en edad fértil: 
las mujeres que presentan menstruaciones abundantes pueden requerir suplementos adicionales de hierro, además de un correcto seguimiento de las pautas dietéticas suministradas por el nutricionista.

Embarazo: 
las mujeres que deseen quedar en embarazo tras la cirugía bariátrica deberán llevar un seguimiento continuo por parte del equipo interdisciplinario para garantizar una adecuada nutrición y suplementación de vitaminas y minerales, ya que éste grupo de pacientes tiene un mayor riego de presentar deficiencias.

La baja ingesta de lácteos puede favorecer la deficiencia de calcio. 
Los productos lácteos deben incluirse en la dieta en sus presentaciones desnatadas (leche desnatada, yogur desnatado, queso 0% materia grasa) y enriquecidos con vitamina D. Factores adicionales de riesgo de deficiencia de calcio y vitamina D son: la actividad física disminuida, que lleva a un descenso de la exposición a la luz solar (los rayos de sol permiten la síntesis de vitamina D en la piel tras exposición a los rayos ultravioleta).

Alcohol: 
favorece el desarrollo deficiencias de vitaminas y minerales (vitaminas B1, B6, B12, B9, magnesio, fósforo, zinc, hierro) así como fomenta una disminución de la masa ósea. Los pacientes sometidos a cirugía bariátrica están fácilmente expuestos a una intoxicación aguda tras la ingestión de etanol o a un mayor riesgo de desarrollar adicción. Además, el alcohol aporta calorías vacías y evita la oxidación de las grasas, disminuyendo la eficacia de la pérdida de peso. Por tanto, el consumo de alcohol no está indicado.

Pérdida de peso estimada después de la cirugía de la obesidad

Pérdida de peso estimada después de la cirugía de la obesidad

Voy a intentar ayudarte a estimar la perdida de peso posterior a los diferentes tipos de cirugia con bastante precisión.

Necesitas conocer, bien medido, tu peso en kg y tu altura en metros.
Por ejemplo, 115 kg de peso y 1,67 metros de altura.
Coge un lápiz, un papel y la calculadora de tu móvil.
Y ahora, vamos a hacer cálculos y a soñar con algo que se hará realidad.

Hay 3 cosas que quieres conocer (y una 4ª que NO QUIERES conocer, pero SÍ te voy a contar, porque DEBES conocer TODA la información para escoger libremente qué técnica es la mejor para ti)

.Cuánto peso voy a perder en total
.En qué plazo
.A qué ritmo

Y lo que no quieres saber: ¿qué probabilidad tengo de recuperar peso a largo plazo?

¿Cuánto peso voy a perder después de un bypass o una manga gástrica?

Para ello necesitas conocer tu índice de masa corporal ACTUAL (es decir IMC PREOPERATORIO): (IMC=peso en kg/altura en m^2) o calcularlo AQUÍ (CÁLCULO IMC INTRAOBES)
La pérdida de peso estimada tras la cirugía de obesidad con bypass gástrico o manga gástrica se calcula así:

IMC FINAL (TRAS LA OPERACIÓN)= (IMC PREOPERATORIO x 0,33) + 14

¿y esto qué quiere decir?

Pues que en el ejemplo citado arriba: peso preoperatorio=115 kg, altura 1,67 m. Para calcular el índice de masa corporal o IMC:
Primero calculamos la altura al cuadrado (¡ojo, en metros!) = 1,67 x 1,67 = 2,79.
Después dividimos el peso por la altura al cuadrado 115/2,79= 41,2 y ese es el IMC, cuyas unidades son kg/m^2.

¿Y a qué IMC llegará?
Dado que el IMC preoperatorio es 41,2
IMC final estimado= (41,2 x 0,33) + 14= 13,6 + 14= 27,6

¿y cuánto es esto en kilos perdidos?
Llegarás a un IMC de 27,6 (nunca o casi nunca a peso ideal)
Para transformar este IMC final estimado en peso final estimado se multiplica por la altura al cuadrado
27,6 x 2,79 = 77 kg. Luego este paciente bajará de 115 kg a 77, perderá 38 kg.

¿en qué plazo voy a perder este peso?
Sencillo, entre 9 y 12 meses desde la cirugía. Después tal vez pierdas más, pero sobre todo si haces ejercicio. ¿Puedo perder menos?: por supuesto, sobre todo si saboteas la técnica (tomando a diario alcohol o dulces, no haciendo NADA de actividad física), etc.

¿a qué ritmo voy a perder el peso? ¿cuántos kg voy a perder al mes o a la semana?
Esta pregunta es muy interesante.
Los pacientes realizáis el siguiente pensamiento lógico: si voy a perder 38 kg en 9 meses, perderé 4,2 kg al mes. Es decir, así:

Pero la biología y el cuerpo humano no funcionan así.
En realidad, la pérdida de peso tiene forma de curva, de manera que se pierde el 40% del sobrepeso al 3º mes de la cirugía, el 60% al 6º mes y el 75% al 9º mes.
Esta es la curva real:

¿qué probabilidad tengo de recuperar peso a largo plazo?
Esta es la pregunta más importante en realidad. Por mucho que pierdas, si posteriormente recuperas no habrá servido para nada.

Así pues, cuando te veamos en consulta debemos explicarte TODAS las opciones de tratamiento (dietas, técnicas endoscópicas y quirúrgicas), dándote una información que debe ser VERAZ Y COMPLETA. Por ejemplo, si a un paciente le estimas que perderá 18 kg con un balón gástrico, pero no le dices que tiene un 90% de probabilidad de recuperar el peso perdido a los 2 años, le estás diciendo LA VERDAD (VERAZ), pero NO TODA LA VERDAD (INFORMACIÓN INCOMPLETA).
Deben darte una información que, en el caso anterior (115 kg, 1.77 m) sería del siguiente tipo:

SE MUESTRA EN ORDEN: LA TECNICA UTILIZADA, EL PORCENTAJE PROBABLE Y LA CANTIDAD DE KILOS QUE SE PUEDEN PERDER Y LA POSIBILIDA DE RECUPERO DE PESO EN EL TIEMPO

Balón gástrico (6 meses o 1 año) 36% (14-16 kg) 0%
Manga gástrica (tubo o sleeve) 70-80% (28 kg) 60-70 % a 10 años según perfil nutricional y psicológico
Bypass gástrico 75-85 (30 kg) 75-85% a 10 años según perfil nutricional y psicológico