Cómo luchar contra la epidemia de obesidad sin caer en la gordofobia

Cómo luchar contra la epidemia de obesidad sin caer en la gordofobia

El número de personas que sufren obesidad en nuestro país – y en el mundo – ha aumentado y cada vez aumenta más. Y esto también afecta a los niños multiplicándose por diez en los últimos 40 años. En este momento es una de las principales causas de muerte por delante de los accidentes de coche, los atentados terroristas o la enfermedad de Alzheimer y se habla de ella como de epidemia.

La obesidad provoca enfermedades como la diabetes, afecta a nuestro sistema musculoesquelético, aumenta las posibilidades de sufrir problemas cardiovasculares o hepáticos y un largo etc. Para combatirlo, nosotros incluidos, hacemos promoción de hábitos saludables con buena intención. Sin embargo, a veces olvidamos que las personas con menos ingresos son las que más posibilidades tienen de sufrir obesidad y que la obesidad es una enfermedad multifactorial.

De nuevo, no ocurre solo en los adultos, sino que es algo que afecta también a los niños. Recientemente conocíamos que la obesidad se había reducido en los niños con más ingresos y había aumentado en los niños con menos ingresos. Esto nos lleva inevitablemente a pensar en la industria de la alimentación, las empresas de productos ultraprocesados y en nuestras políticas de salud, para poder entender a qué están supeditados nuestros patrones de alimentación.

Servir porciones individuales, una buena estrategia para comer menos

Servir porciones individuales, una buena estrategia para comer menos

Las porciones de alimentos se han incrementado notablemente en los últimos años, y en forma simultánea vemos un aumento sostenido en las cifras de obesidad, dado que somos seres "completadores" y tendemos a completar o terminar una porción de alimento. Por ello, servir porciones individuales es una buena estrategia para comer menos.

En un estudio publicado en Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics se demuestra que las personas con exceso de peso no controlan de igual manera la cantidad que comen que aquellas con un peso normal, por eso, las porciones individuales contribuirían a logran un consumo más adecuado en cantidad.

Tras evaluar la ingesta de pretzels de un envase de gran tamaño, las personas con peso normal habían consumido mucho menos que las que presentaban sobrepeso al momento del estudio, mientras que cuando se consumió de envases que contenían porciones individuales, quienes tenían peso normal consumieron mayor cantidad que quienes tenían exceso de peso.

Esto demuestra que las personas con peso normal guían la cantidad de consumo por señales internas principalmente, es decir, dejan de comer cuando ya se sienten satisfechos, mientras que las personas con exceso de peso son más influidas por señales externas, tales como la exposición a la comida o la presencia de grandes volúmenes de alimentos frente a ellos.

Así, servir porciones individuales puede ser de gran ayuda para que las personas que no controlan bien la cantidad de sus ingestas, puedan comer menos.

No sólo sería de utilidad que se comercialicen envases de alimentos con porciones individuales, sino que en casa, podemos aplicar la misma regla y servir siempre porciones razonables en el plato, nunca llevar la fuente de comida a la mesa ni una panera colmada de pan para que nos sirvamos todo lo que deseamos.

Si quieres comer menos, debes ayudar a tu cuerpo a controlar la cantidad que ingieres y para ello, recuerda siempre tener delante tuyo porciones individuales, pues somos "completadores" y si delante tuyo tienes una porción de gran tamaño o un recipiente colmado de comidas, será mucho más complejo comer la cantidad adecuada.

No son solo las calorías

No son solo las calorías

En cualquier caso, debemos también tener en cuenta que a la hora de perder peso no todo son las calorías, sino qué tipo de calorías ingerimos y de dónde estamos perdiendo el peso. Dos alimentos pueden aportarnos el mismo número de calorías, pero el efecto en nuestro cuerpo será diferente ya que se almacenan de manera distinta.

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Por ejemplo, las calorías provenientes de bebidas azucaradas elevan nuestros niveles de glucosa y no nos sacian. Sin embargo, las mismas calorías provenientes del pollo conllevan un gran aporte de proteínas, lo que nos ayuda a saciarnos. 
A la hora de perder peso debemos conseguir un déficit calórico, sí. Pero también debemos asegurarnos de que las calorías que consumimos nos estén aportando buenos nutrientes, que nos sacien y cuiden nuestra salud. Lo importante es que adquiramos unos hábitos saludables.

Y ahí sí que entra el deporte y ejercicio físico. Tener un peso adecuado es bueno para nuestra salud, pero de poco servirá si bebemos alcohol de manera habitual, si fumamos o si somos total y absolutamente sedentarios. 

Hacer deporte nos ayudará a mantenernos activos, a mejorar nuestro metabolismo, a envejecer de manera más saludable y activa, a cuidar nuestra salud cardiovascular, y a cuidar nuestros huesos y músculos entre otras cosas. Además, ayudará a que nuestra pérdida de peso vaya acompañada de una mejora en la composición corporal.