10 excusas para boicotear una dieta

10 excusas para boicotear una dieta

La prestigiosa Clínica Mayo de los Estados Unidos ofrece una guía detallada para salir airosos de esas trampas habituales al encarar un plan de alimentación saludable para bajar de peso.

1 Obstáculo: Cuando como afuera, me gusta comer mis platos favoritos.
No hay problema, siempre que no coma mucho o muy a menudo. Sin embargo, si come en restaurantes con frecuencia, es importante que ingiera comida sana.

Estrategias:
-Coma sólo la mitad de su plato favorito. Una alternativa es compartir la porción.
-Limite la ingestión de otras cosas antes o durante la comida: aperitivos, pan, acompañamientos o bebidas muy calóricas.
-Busque maneras de hacer que sus platos favoritos sean más saludables. Por ejemplo, si vienen con una salsa muy sustanciosa, pida que se la traigan aparte. De esa manera podrá controlar la cantidad que ingiere.
-Si sabe que comerá afuera e incorporará calorías extra, aumente el ejercicio ese día.

2 Obstáculo: Como cuando estoy estresado, deprimido o aburrido.
A veces, la mayor urgencia por comida se presenta en los momentos más difíciles. Hay que distinguir esos momentos, no ser víctima de ellos, y no usar las circunstancias estresantes de la vida como excusa para comer.

Estrategias:
-Trate de no pensar en comer: llame a un amigo, haga algo o vaya a caminar. Si hace otra cosa, el deseo de comida desaparecerá en unos minutos.
-Si tiende a comer alimentos de muchas calorías y grasas cuando está alterado o deprimido, no los tenga a mano en su casa.
-Identifique lo que le pasa. A menudo el deseo de comer puede atribuirse a un estado de ánimo y no al hambre real.

3 Obstáculo: Cuando voy a fiestas no puedo resistirme a las tentaciones.
La clave es comer algunos de los bocados favoritos. Si uno trata de resistirse, el deseo se hace más intenso y difícil de controlar.

Estrategias:
-Sea selectivo. Decida cuánto comerá y elija sólo lo que realmente desea.
-Coma sólo uno o dos bocaditos con más calorías y grasas. El resto, más liviano.
-Elija sólo pequeñas porciones. Tal vez le baste con probar para satisfacer su deseo.
-Mastique despacio. Así comerá menos... pero no mastique toda la noche.
-No se siente cerca de la mesa: "Ojos que no ven, corazón que no siente".
-Coma algo saludable antes de ir a la reunión. Si llega con hambre, es más probable que se dé un atracón. 

4 Obstáculo: No tengo tiempo para hacer ejercicio
La falta de tiempo es un obstáculo común, pero puede solucionarse. Pregúntese cuánto ve televisión o pasa conectado a internet y trate de definir prioridades.

Estrategias:
-Levántese antes y haga una breve caminata.
-Use las escaleras en vez del ascensor, al menos por unos pocos pisos.
-Establezca un horario con un amigo para compartir actividad física regularmente.
-Desarrolle una rutina que pueda hacer en casa. Mientras mira TV o lee, camine en una cinta o use una bicicleta fija.

5 Obstáculo: Estoy demasiado cansado para hacer ejercicio
Mucha gente descubre que está menos cansada una vez que se ha embarcado en un programa regular de ejercicio. Una actividad física regular da más energía.

Estrategias:
-Empiece despacio. Recuerde que un poquito de movimiento es mejor que nada.
-Haga ejercicio de mañana. Esto le dará más energía durante todo el día.
-Cuando vuelva del trabajo, no se siente a ver TV o a leer el diario. Póngase las zapatillas y salga a caminar o esté en movimiento.

6 Obstáculo: El ejercicio no me gusta
Mucha gente siente que la actividad física es aburrida o molesta. Entre las numerosas alternativas, hallará alguna que disfrute. Busque, experimente: encontrará.

Estrategias:
-No se concentre solo en el movimiento. Mientras hace actividad física puede trabajar en el jardín, estar con amigos, bailar o expresarse con el cuerpo. La manera en que encuadre mentalmente el ejercicio puede cambiar mucho las cosas.
-Mezcle actividades. No se sienta atado a una sola opción, como caminar. También puede nadar, hacer acqua gym o andar en bici.
-Escuche música al hacer ejercicio. Estimula y hace pasar más rápido el tiempo.
-Piense en el tiempo de actividad como en tiempo para usted: lo hará sentir mejor.

7 Obstáculo: Tengo muchos años para el ejercicio. ¿Y si me hace mal?
Nadie tiene muchos años ni está demasiado excedido. La actividad física moderada ayuda a mantener el peso y demora enfermedades asociadas con la edad. Eso sí: consulte al médico antes de empezar.

Estrategias:
-Empiece lentamente y acostúmbrese al aumento de actividad, en forma gradual.
-Caminar es bueno para empezar. También, bicicleta fija o ejercicios en el agua.
-Haga estiramiento. La flexibilidad mejora la movilidad en articulaciones y músculos.
-Considere ejercicios de poca resistencia, como el uso de bandas elásticas.
-El dolor muscular después del ejercicio es común, especialmente al principio. Si duele durante, puede ser un motivo de alarma.

8 Obstáculo: Empiezo con entusiasmo, pero no lo mantengo
Un error habitual es comenzar un programa de intensidad demasiado alta y que progresa muy rápido. Si el cuerpo no está habituado, se puede sentir dolor y rigidez. El aburrimiento es otro enemigo.

Estrategias:
-Evite lo tradicional: quizás entusiasma más una clase de danza o el acqua gym.
-Defina si prefiere las actividades individuales o en grupo, y luego elija.
-Vaya paso a paso. Sea realista, establezca metas que pueda cumplir. Una a corto plazo puede ser subir por la escalera en lugar del ascensor, tres veces por semana.

Además póngase metas a largo plazo, como correr 5 kilómetros. Anótelas para ayudarse a lograrlas.

9 Obstáculo: Me preocupa parecer ridículo mientras hago ejercicio.
Trate de dejar de lado esos pensamientos. Una vez que haya empezado, descubrirá que el ejercicio no es tan avergonzante como supuso.

Estrategias:
-Su incomodidad desaparecerá a medida que gane confianza.
-Ejercítese a la mañana temprano, cuando hay menos gente.
-Trate de practicar algo en su casa.
-Inscríbase en una clase de gimnasia con otras personas que quieran bajar de peso.

10 Obstáculo: El ejercicio me da hambre
La gente puede comer un poco más cuando empieza a hacer ejercicio. No tiene nada de malo, pero no hay que arruinar todos los beneficios ingiriendo demasiados alimentos con muchas calorías.

Estrategias:
-Antes del ejercicio, coma alimentos como pan integral, pasta o arroz integral.
-Prepare una ingesta saludable para después: fruta, yogur o galletas integrales.
-Beba mucha agua antes, durante y después.

Muévete!

Muévete!

Reduce tu riesgo de enfermedades del corazón y diabetes

Seguro que quieres disminuir tus riesgos de desarrollar enfermedades del corazón y diabetes tipo 2, ¿cierto? 
Pues en tus manos está lograrlo: ¡muévete! Si haces suficiente ejercicio, tus posibilidades de mantenerte saludable suben como la espuma.

Tu silla es tu peor enemiga. Una vida sedentaria es la fórmula perfecta para desarrollar enfermedades del corazón y diabetes y su opuesto, el movimiento, un factor clave en un estilo de vida saludable. Los estudios siguen sumando evidencias al respecto y queremos compartirlas contigo.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Missouri publicó un estudio en la revista profesional Medicine & Science in Sports & Exercise que aclara varias cosas. Una de ellas es la siguiente: durante mucho tiempo se ha sabido que las personas sedentarias tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y diabetes tipo 2, pero no se conocía exactamente la razón, ya que ese mayor riesgo podía también deberse a la obesidad, a una alimentación deficiente, al estilo de vida o a problemas metabólicos. Era difícil entonces determinar el papel específico que jugaba la inactividad por sí sola en la mala salud.

Los investigadores llegaron a la respuesta mediante un método nuevo. Para estudiar los efectos de la inactividad, convencieron a un grupo de adultos jóvenes, activos y saludables que se movieran menos, recortando al menos a la mitad los pasos que daban a diario. Así podían determinar si la falta de actividad física por sí sola afectaba la capacidad del cuerpo para controlar los niveles del azúcar.

Es sabido que la elevación del azúcar en la sangre, sobre todo después de comer, no es buena para el organismo. Las subidas y las variaciones en el nivel de azúcar después de una comida se han relacionado con enfermedades del corazón y con diabetes tipo 2. Se equipó a los voluntarios del estudio con unos sofisticados dispositivos para monitorear la glucosa, de manera que se pudieran examinar sus niveles de azúcar durante todo el día. También les dieron cuenta pasos y brazaletes para medir su actividad y registrar los pasos que daban. Finalmente, les pidieron que hicieran una lista detallada de los alimentos que consumían.

Los voluntarios escogidos debían mantener su estilo de vida, caminando y haciendo los mismos ejercicios de siempre, durante tres días. Estos voluntarios tenían más actividad física que la persona promedio. Normalmente caminaban casi todos los días, dando más de 10,000 pasos (el promedio entre ellos era de 13,000 pasos). Eso superaba las guías básicas de American Heart Association, que recomienda dar al menos 10,000 pasos al día, el equivalente a caminar unas cinco millas u ocho kilómetros (la mayoría de las personas dan menos de 5,000 pasos al día).

Durante esos tres días, los niveles de azúcar en la sangre de los voluntarios se mantuvieron normales después de las comidas.

Pero todo cambió durante la segunda parte del experimento, cuando se les dijo a los voluntarios que recortaran su actividad física y redujeran los pasos a menos de 5,000 al día por los próximos tres días. Los voluntarios dejaron de moverse y hacer ejercicios. Tomaron ascensores en lugar de subir escaleras, y pidieron que les enviaran el almuerzo en vez de caminar hasta una cafetería a comer. Como promedio, la cuenta de los pasos disminuyó a unos 4,300 al día durante esos tres días y sus ejercicios se redujeron a unos tres minutos al día.

En cuanto a la alimentación, siguieron comiendo exactamente lo mismo que en los tres días anteriores. De esa forma, cualquier cambio que se detectara en los niveles de azúcar era producto de la inactividad, no de consumir alimentos más grasosos o más dulces.

Al momento se notaron los cambios. Durante los tres días de inactividad, el nivel de azúcar de los voluntarios subió significativamente después de las comidas (el pico se incrementó en un 26%, en comparación con los tres días anteriores). Lo que es más, subió ligeramente cada día. Estos aumentos aparecieron mucho antes de que se notaran cambios en la acumulación de grasa, por lo que se llegó a la conclusión de que eran resultado directo de la reducción en la actividad. Lo que es lógico e inevitable, porque si los músculos no se usan, necesitan menos “combustible” y por lo tanto tienen que tomar menos azúcar de la sangre.

Lo bueno es que el estudio determinó que la elevación en los niveles de azúcar no son permanentes. Cuando se reanudan los ejercicios y la actividad física, los niveles de azúcar regresan casi inmediatamente a la normalidad. Sólo si la inactividad dura por un tiempo prolongado pueden crearse las condiciones fisiológicas para que se desarrolle una condición crónica, como diabetes tipo 2 o enfermedades del corazón, sin importar el peso ni la dieta de la persona.

¿Qué puedes hacer entonces para reducir tus riesgos? 

Moverte todo lo que puedas. Lo ideal es que hagas ejercicios en tu casa o en el gimnasio y camines los recomendados 10,000 pasos al día. Pero si no puedes o estás muy ocupado(a), muévete aunque sea en pequeños intervalos. Trata de dar una vuelta por la oficina cada cierto tiempo, olvídate del ascensor y sube las escaleras, camina en tu hora de almuerzo en vez de quedarte sentado(a) frente al escritorio… No tienes que correr en un maratón, pero sí mantenerte físicamente activo(a) para disminuir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 o enfermedades del corazón.

Cuál es el secreto de las bebidas energéticas?

Cuál es el secreto de las bebidas energéticas?

¿Qué tienen las bebidas energéticas? 

La verdad es que las bebidas energéticas no tienen una poción mágica. Básicamente son una mezcla de cafeína y azúcar. El azúcar (mucha azúcar), sirve para elevar tu energía momentáneamente. Y la cafeína te estimula, provoca que estés más alerta y que tus reflejos respondan más rápidamente cuando haces deporte. Algunas veces reemplazan la cafeína por otras hierbas que también son estimulantes, como el guaraná, la yerba mate o el ginseng, entre otros.

Algunas bebidas contienen, además, aminoácidos y cromo que “dicen” que también elevan tu energía. Y otros, como el Gatorade o el Powerade, restituyen los electrolitos y minerales (como la sal) que pierdes en el sudor, ayudándote a que te rehidrates y recuperes tu energía más rápido.

Muchas te dicen que tienen fórmulas mágicas, pero hasta ahora se ha comprobado que no es tan cierto y que es más una estrategia publicitaria. Mira los ingredientes y compruébalo por ti mismo.

Entonces… ¿son saludables o no las bebidas energéticas? 

La respuesta es depende a cuáles te refieres. Las que contienen electrolitos y minerales exclusivamente pueden ayudarte con la hidratación si practicas deportes de mucha intensidad o en climas muy calientes o por periodos muy avanzados. Por otro lado, las que están cargadas de cafeína, azúcar y hierbas estimulantes, no lo son, aunque te podría gustar cómo te hacen sentir porque te dan esa energía extra. 
Sentirías algo similar si te tomaras siete cafés con 10 cucharaditas de azúcar, pero eso no significa que sea saludable. Así que si las tomas por la intensidad que sientes al jugar tu deporte favorito o para alargar tus noches de fiesta con los amigos, considera sus efectos negativos.

El exceso de cafeína o productos estimulantes puede alterar tus nervios, aumentar tu ansiedad y provocarte mareo y/o náuseas. Pueden ser adictivos y llevarte a sentir que no puedes hacer deporte o ir de fiesta sin tomarlos. Además, aceleran tu ritmo cardíaco poniendo en riesgo tu corazón. Y cuando los mezclas con alcohol es una doble bomba para el corazón.

Por otro lado, las calorías provenientes del azúcar te harán subir de peso y no te proporcionan nutrición. Si estás haciendo ejercicio para adelgazar, estas bebidas no te ayudan. Y si nunca haces ejercicio, considera un hecho que vas a engordar a menos que tomes las Sugar-Free, que usan endulzantes artificiales.

No hay ningún secreto en las bebidas energizantes. 

No sólo no son mágicas, sino que además no te solucionan tu problema principal… si necesitas energía extra, debe ser porque algo te la está quitando. Probablemente la mala alimentación, el dormir mal o no dormir suficiente, el estrés, la preocupación o una enfermedad. 
¿Habías pensado en eso? Ahí sí puede estar el secreto de tu energía.