Cuál es el secreto de las bebidas energéticas?

Cuál es el secreto de las bebidas energéticas?

¿Qué tienen las bebidas energéticas? 

La verdad es que las bebidas energéticas no tienen una poción mágica. Básicamente son una mezcla de cafeína y azúcar. El azúcar (mucha azúcar), sirve para elevar tu energía momentáneamente. Y la cafeína te estimula, provoca que estés más alerta y que tus reflejos respondan más rápidamente cuando haces deporte. Algunas veces reemplazan la cafeína por otras hierbas que también son estimulantes, como el guaraná, la yerba mate o el ginseng, entre otros.

Algunas bebidas contienen, además, aminoácidos y cromo que “dicen” que también elevan tu energía. Y otros, como el Gatorade o el Powerade, restituyen los electrolitos y minerales (como la sal) que pierdes en el sudor, ayudándote a que te rehidrates y recuperes tu energía más rápido.

Muchas te dicen que tienen fórmulas mágicas, pero hasta ahora se ha comprobado que no es tan cierto y que es más una estrategia publicitaria. Mira los ingredientes y compruébalo por ti mismo.

Entonces… ¿son saludables o no las bebidas energéticas? 

La respuesta es depende a cuáles te refieres. Las que contienen electrolitos y minerales exclusivamente pueden ayudarte con la hidratación si practicas deportes de mucha intensidad o en climas muy calientes o por periodos muy avanzados. Por otro lado, las que están cargadas de cafeína, azúcar y hierbas estimulantes, no lo son, aunque te podría gustar cómo te hacen sentir porque te dan esa energía extra. 
Sentirías algo similar si te tomaras siete cafés con 10 cucharaditas de azúcar, pero eso no significa que sea saludable. Así que si las tomas por la intensidad que sientes al jugar tu deporte favorito o para alargar tus noches de fiesta con los amigos, considera sus efectos negativos.

El exceso de cafeína o productos estimulantes puede alterar tus nervios, aumentar tu ansiedad y provocarte mareo y/o náuseas. Pueden ser adictivos y llevarte a sentir que no puedes hacer deporte o ir de fiesta sin tomarlos. Además, aceleran tu ritmo cardíaco poniendo en riesgo tu corazón. Y cuando los mezclas con alcohol es una doble bomba para el corazón.

Por otro lado, las calorías provenientes del azúcar te harán subir de peso y no te proporcionan nutrición. Si estás haciendo ejercicio para adelgazar, estas bebidas no te ayudan. Y si nunca haces ejercicio, considera un hecho que vas a engordar a menos que tomes las Sugar-Free, que usan endulzantes artificiales.

No hay ningún secreto en las bebidas energizantes. 

No sólo no son mágicas, sino que además no te solucionan tu problema principal… si necesitas energía extra, debe ser porque algo te la está quitando. Probablemente la mala alimentación, el dormir mal o no dormir suficiente, el estrés, la preocupación o una enfermedad. 
¿Habías pensado en eso? Ahí sí puede estar el secreto de tu energía.

Cómo luchar contra la epidemia de obesidad sin caer en la gordofobia

Cómo luchar contra la epidemia de obesidad sin caer en la gordofobia

El número de personas que sufren obesidad en nuestro país – y en el mundo – ha aumentado y cada vez aumenta más. Y esto también afecta a los niños multiplicándose por diez en los últimos 40 años. En este momento es una de las principales causas de muerte por delante de los accidentes de coche, los atentados terroristas o la enfermedad de Alzheimer y se habla de ella como de epidemia.

La obesidad provoca enfermedades como la diabetes, afecta a nuestro sistema musculoesquelético, aumenta las posibilidades de sufrir problemas cardiovasculares o hepáticos y un largo etc. Para combatirlo, nosotros incluidos, hacemos promoción de hábitos saludables con buena intención. Sin embargo, a veces olvidamos que las personas con menos ingresos son las que más posibilidades tienen de sufrir obesidad y que la obesidad es una enfermedad multifactorial.

De nuevo, no ocurre solo en los adultos, sino que es algo que afecta también a los niños. Recientemente conocíamos que la obesidad se había reducido en los niños con más ingresos y había aumentado en los niños con menos ingresos. Esto nos lleva inevitablemente a pensar en la industria de la alimentación, las empresas de productos ultraprocesados y en nuestras políticas de salud, para poder entender a qué están supeditados nuestros patrones de alimentación.

Servir porciones individuales, una buena estrategia para comer menos

Servir porciones individuales, una buena estrategia para comer menos

Las porciones de alimentos se han incrementado notablemente en los últimos años, y en forma simultánea vemos un aumento sostenido en las cifras de obesidad, dado que somos seres "completadores" y tendemos a completar o terminar una porción de alimento. Por ello, servir porciones individuales es una buena estrategia para comer menos.

En un estudio publicado en Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics se demuestra que las personas con exceso de peso no controlan de igual manera la cantidad que comen que aquellas con un peso normal, por eso, las porciones individuales contribuirían a logran un consumo más adecuado en cantidad.

Tras evaluar la ingesta de pretzels de un envase de gran tamaño, las personas con peso normal habían consumido mucho menos que las que presentaban sobrepeso al momento del estudio, mientras que cuando se consumió de envases que contenían porciones individuales, quienes tenían peso normal consumieron mayor cantidad que quienes tenían exceso de peso.

Esto demuestra que las personas con peso normal guían la cantidad de consumo por señales internas principalmente, es decir, dejan de comer cuando ya se sienten satisfechos, mientras que las personas con exceso de peso son más influidas por señales externas, tales como la exposición a la comida o la presencia de grandes volúmenes de alimentos frente a ellos.

Así, servir porciones individuales puede ser de gran ayuda para que las personas que no controlan bien la cantidad de sus ingestas, puedan comer menos.

No sólo sería de utilidad que se comercialicen envases de alimentos con porciones individuales, sino que en casa, podemos aplicar la misma regla y servir siempre porciones razonables en el plato, nunca llevar la fuente de comida a la mesa ni una panera colmada de pan para que nos sirvamos todo lo que deseamos.

Si quieres comer menos, debes ayudar a tu cuerpo a controlar la cantidad que ingieres y para ello, recuerda siempre tener delante tuyo porciones individuales, pues somos "completadores" y si delante tuyo tienes una porción de gran tamaño o un recipiente colmado de comidas, será mucho más complejo comer la cantidad adecuada.