Razones por las que no hay que tener miedo a la cirugía bariátrica

Razones por las que no hay que tener miedo a la cirugía bariátrica

La cirugía bariátrica puede convertirse en una buena opción cuando una persona tiene un grado de obesidad grave o mórbida. Pues, en estas circunstancias, los problemas para perder peso se incrementan y aparecen enfermedades relacionadas con esa obesidad que muchas veces son difíciles de controlar.

El principal escollo es que en estos casos, los tratamientos habituales para perder peso, como una dieta personalizada, terapia farmacológica y un plan de ejercicios para bajar de peso, son insuficientes. Además, hay varios tipos de cirugía bariátrica, para que a cada paciente se le aplique la técnica que más le beneficie.

¿En qué consiste la cirugía bariátrica?
La cirugía bariátrica es una intervención quirúrgica indicada en pacientes que tienen un IMC>35 y que garantiza tanto la pérdida de peso como la reducción y el control de las enfermedades asociadas a largo plazo a esa obesidad.

Además, la cirugía bariátrica reduce las tasas de mortalidad y previene el desarrollo de nuevos problemas de salud. De hecho, las personas con obesidad operadas viven más tiempo y con menos complicaciones que quienes no se operan.

Tras la cirugía bariátrica, los pacientes empiezan a perder el apetito (como consecuencia de la reducción de estómago) y disminuye la cantidad de alimentos que ingieren. Sin embargo, para que tenga éxito en el tiempo, la operación tiene que ir acompañada de un cambio de hábitos. Como vemos, las ventajas para los pacientes con obesidad mórbida son innumerables; aun así, muchos no se deciden a operarse por temor.

¿Por qué surge el miedo y qué podemos hacer para afrontarlo?

La cirugía bariátrica es una intervención quirúrgica y como tal, suele provocar temor en los pacientes que deciden dar el paso. Dependiendo de las circunstancias y características de cada uno, el miedo puede aparecer por diferentes motivos:

Si nunca hemos pasado por una operación, la primera fobia o miedo que suele surgir es la ansiedad. Es inevitable que cuando no conocemos algo nos asustemos y esto también ocurre cuando el paciente intenta imaginar cómo será la cirugía bariátrica.
Una de las inquietudes más comunes es el momento de la anestesia, en el que nos preguntamos si nos despertaremos después.
Otro miedo frecuente es que la cirugía bariátrica no funcione o no seamos capaces de seguir todas las indicaciones que nos dan los profesionales médicos para que sea todo un éxito.
Por último, entre los miedos más frecuentes destaca el temor a lo que los demás pensarán de la decisión de operarse.
Recomendaciones antes de la cirugía bariátrica
Los expertos señalan que la mejor arma para afrontar este miedo es informarnos bien en las fuentes adecuadas, evitando aquellas que no son fidedignas:

El primer paso que hay que dar es buscar un profesional cualificado para que nos haga la operación. Es conveniente mirar sus credenciales y las opiniones de otros pacientes, de esta manera ganaremos confianza en el médico y estaremos más tranquilos el día de la operación
Es importante crear una relación de confianza con el equipo médico que nos va a atender, ya que será el que resuelva todas nuestras dudas. Un consejo útil para obtener toda la información y acabar con el miedo a la cirugía bariátrica es preparar en casa la visita al especialista y apuntar en una lista todas las preguntas. De esta manera cuando vayamos a ver al médico, los nervios no nos traicionarán y tendremos todas las respuestas. En esta consulta el cirujano puede explicarnos las diferencias entre obesidad y sobrepeso, y las razones para operarnos, qué ventajas, inconvenientes y alternativas existen, los pasos que se darán en la operación y cómo será la recuperación posterior.
Nos puede ayudar a afrontar el miedo acudir a la consulta con amigos o familiares que entiendan por lo que estamos pasando y nos den apoyo y seguridad en esos momentos.
Los profesionales también recomiendan buscar a otras personas que se hayan hecho una cirugía bariátrica para conocer en primera persona todo el proceso, lo que nos ayudará a tranquilizarnos y a conocer mejor la operación.

Por último, hay que recordar que la cirugía bariátrica es segura y tiene una tasa de éxito muy elevada (el 80 por ciento de los pacientes logra bajar el 60 por ciento de su exceso de peso). No solo nos ayudará a vernos bien físicamente, sino también a mejorar nuestro estado de salud general e incluso nuestra fertilidad, así como a reducir cifras elevadas de lípidos, glucosa (azúcar) en sangre y tensión arterial.

Ya ha perdido peso, ahora dieta de mantenimiento

Ya ha perdido peso, ahora dieta de mantenimiento

Cumplido el objetivo de perder los kilos necesarios para alcanzar un peso saludable, llega el reto de mantenerlo. Si consumimos una dieta mediterránea variada y equilibrada y aplicamos los hábitos de vida correctos, no habrá temor a la báscula

Perder kilos y ganarlos inmediatamente tras finalizar el plan de adelgazamiento es todo un clásico que conduce a la desmotivación. En primer lugar, hay que plantearse qué tipo de dieta se ha seguido ya que si se trata de algunas de las denominadas dietas milagro, que prometen perder mucho en poco tiempo, es posible que al abandonarla se gane incluso más peso que el que se tenía en el punto de partida.

Ese es el temido efecto rebote, fruto de una dieta llega a excluir grupos de alimentos, como los hidratos de carbono o las frutas, y que son monótonas, incompletas y generan ansiedad sin cambiar los hábitos incorrectos.

“Cuando una dieta no educa y obliga a tomar productos y a sustituir comidas por alimentos alejados de una comida equilibrada, lo que se consigue es que, cuando termina esa dieta rara, se vuelva a los malos hábitos de antes porque no nos han enseñado las claves para no volver a coger peso”, explica María Astudillo, bióloga y experta en nutrición y fundadora de la clínica Alea Consulta Dietética de Salamanca.

Y esas claves son haber seguido una dieta equilibrada en hidratos de carbono, proteínas y lípidos con variedad de alimentos, haber realizado cinco tomas diarias que eviten la ansiedad de llegar a las comidas principales con hambre acumulada; haber controlado la cantidad de las raciones; y, entre otros hábitos, haber ayudado a quemar grasa con la práctica de ejercicio regular.

¿Cómo es una dieta de mantenimiento?

Mantener el peso significa haber aprendido antes a llevar una alimentación saludable, variada y equilibrada donde no hay alimentos prohibidos, tan solo frecuencias y cantidades correctas. Por eso el tipo de alimentos no tiene por qué cambiar en esta nueva fase.

“Es prácticamente lo mismo, aunque la diferencia puede estar en aumentar algo las raciones para que el peso se mantenga estable y no seguir adelgazando. También cambia el sentimiento de tener más libertad, de no sentirse tan cohibido”, apunta la nutricionista creadora del método Alea, basado en la alimentación mediterránea y en enseñar hábitos en cualquier circunstancia personal y social.

“En esa dieta para adelgazar la frecuencia en la que recomendamos los hidratos de carbono complejos (arroz, pasta, patata o legumbre) es la misma que en la dieta de mantenimiento, la clave está en que cuando la persona quiere bajar kilos tome menos cantidad”, indica.

“Por ejemplo, en una dieta de 1.500 calorías, la ración de legumbres sería de 60 gramos, y cuando llega el mantenimiento lo subimos a 80-100 gramos, dependiendo de la persona, la actividad física y la edad”.

Pero también es importante la forma de cocinar. El mantenimiento nos permite ciertas licencias pero no significa que cambiemos el hábito de tratar los alimentos a la plancha, al horno, cocidos…antes que fritos. “Podemos preparar un plato de pasta buenísimo con verduras y con la mitad de calorías que si lo hiciéramos con queso o embutido. También hay alimentos en el mercado light, como los quesos, que han mejorado mucho su sabor y aportan menos grasa”, aconseja la especialista.

1 ó 2 kilos arriba o abajo
Dietas de adelgazamiento: errores frecuentes

Mantenerse no significa tener un peso inamovible. Lo normal en todas las personas es que el peso fluctúe de 1 a 2 kilos en función de factores hormonales y sociales. Lo que hay que evitar que los gramos vayan al alza de forma progresiva.

Nuestro cuerpo está hecho para que acumulemos las reservas grasas para sobrevivir en caso de restricción alimentaria, una herencia genética de nuestros antepasados.

“Cuando empezamos a adelgazar con una dieta, el cuerpo detecta una situación que no le gusta y prefiere acumular por si viene una situación de hambruna y poder sobrevivir. Por eso se ponen en marcha mecanismos compensatorios, lipogénesis, que estimulan la creación de grasa. Es decir, si te pasas de la cuenta, el exceso se va a acumular antes que antes de empezar la dieta”, explica María Astudillo.

Pero una vez estabilizados y alcanzado el objetivo, en el periodo del mantenimiento no se pueden olvidar las pautas aprendidas y pasar de una dieta sana a otra con exceso de salsas, grasas y dulces y, sobre todo, a aumentar el tamaño de las raciones y a picar. El peso se dispararía.

Consejos
Se trata de alcanzar una “filosofía de alimentación” que normalice nuestra dieta para mantener un peso saludable.

Estas son algunas de las recomendaciones para ajustar una dieta de mantenimiento que María Astudillo explica también en su libro “La dieta Alea” (Editorial Zenith):

Come variado y moderado: incluye alimentos de todos los grupos y en las frecuencias correctas.

VERDURAS 2 VECES AL DÍA
FRUTAS 3 VECES AL DÍA
LÁCTEOS 3-4 VECES AL DÍA
ARROZ Y PASTA 1-2 VECES A LA SEMANA
LEGUMBRES 2-3 VECES A LA SEMANA
PESCADO BLANCO Y AZUL 4 VECES A LA SEMANA
CARNE MAGRA 2-3 VECES A LA SEMANA

Cocina con poco aceite: Utilizar aceite de oliva pero con cabeza. Entre 2 y 4 cucharadas soperas al día para los distintos alimentos es la medida justa.

Controla el peso una vez a la semana o cada quince días: sin que se convierta en una obsesión hay que llevar el control para estabilizarnos en un peso saludable.

Compensa: Si nos hemos pasado debemos saber compensarlo con comidas más ligeras en las tomas o días siguientes. “Pero puede ser un arma de doble filo porque algunas personas que no saben compensa llegan a hacer barbaridades, por ejemplo, no comer nada antes de un banquete y llegar con tanto hambre que al final comen el doble”, advierte María Astudillo. Por eso es importante dosificar las comidas o cenas fuera de casa, los dulces o cualquier otro extra.

Utiliza productos light, desnatados, bajos en grasa y reduce el alcohol a un consumo ocasional y moderado.

Bebe agua: es el único líquido que no engorda y es básico para la hidratación constante del organismo.

Haz ejercicio de forma regular, aunque solo sea andar unos treinta minutos al día: no solo ayuda a mantener a raya el peso, sino a mejorar el estado de ánimo y controlar enfermedades.

Metas realistas para bajar de peso

Metas realistas para bajar de peso

Metas a corto y largo plazo

La mayoría de las personas que bajan de peso recuperan el peso perdido en un plazo de tres años. Esto es debido a que sus metas no van de acuerdo con su realidad. 

Para establecer metas realistas:

Pide ayuda a tus seres queridos. 
El apoyo de familiares y amigos es muy importante para ayudarte a cumplir con tus metas. 
Involúcralos y hazles saber lo importante que es para ti tener su apoyo. 
Lleva tu diario de alimentos y ejercicios. 
Tener tu diario de alimentos y ejercicio es muy bueno para ayudarte a tener éxito.

Trata de cumplir con tus objetivos menores antes de cumplir con tus metas 
Puedes disminuir el refresco o soda que te gusta tomar diariamente, a razón de una vez por semana, dejar de servirte mayonesa con las comidas, servirte menos ración de pan o dejar de usar la escalera eléctrica. De esa forma no te estarás limitando demasiado y no renunciarás a seguir adelante.

Proponte metas a largo y corto plazo 
Una pérdida excesiva de peso de 20 o 30 kilos en un mes es irreal y no es saludable, pero puedes proponerte metas más cortas como perder 3 o 4 kilos al mes, de manera que logres llegar a los 30 kilos en un plazo más largo es decir, 8 meses. Recuerda que para subir de peso necesitaste de muchos meses o años, de igual manera necesitas tomarte tiempo para bajar.

Cambia de actitud y disfruta tus cambios. 

  • Si los hábitos saludables son para ti un sacrificio es más difícil que cumplas tus metas. Por el contrario, disfruta de tus comidas y piensa en los beneficios que le proporcionan a tu salud.
  • Define tu meta final, es decir el número de kilos o libras que deseas perder en total.
  • Enumera los hábitos que necesitas modificar para cumplir con tu meta y colócalos en orden de importancia.
  • Establece plazos realistas para bajar de peso por ejemplo: 2 libras semanales.
  • Haz una lista de las estrategias que vas a usar para lograr esos cambios.