Tengo obesidad y quiero empezar actividad física

Tengo obesidad y quiero empezar actividad física

¿Qué debo tener en cuenta?, ¿Cómo comenzar?

Una persona con sobrepeso que quiere empezar a hacer ejercicio tiene dos grandes desventajas: por un lado, tiende a carecer del hábito del ejercicio físico y, por otro lado, debe ir progresando de nivel poco a poco, y no va a ver resultados rápidos.

Existen muchos factores que se relacionan con padecer sobrepeso u obesidad, y uno de los más importantes es el sedentarismo. El control de la ingesta calórica es clave, pero debe ir unido siempre a una pauta de actividad física que nos facilite un buen gasto calórico.

Además, la actividad física es fundamental para la prevención e incluso para el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.

Pero muchas personas se preguntan: “si tengo sobrepeso u obesidad y quiero realizar ejercicio físico, ¿Qué debo tener en cuenta?, ¿Por donde es mejor empezar?”.

En palabras de Luis Berbel, presidente de la Sociedad de Entrenadores Personales de Valencia: “Una persona con sobrepeso que quiere empezar a hacer ejercicio tiene dos grandes desventajas: por un lado, tiende a carecer del hábito del ejercicio físico y, por otro lado, debe ir progresando de nivel poco a poco, y no va a ver resultados rápidos”. En este contexto, el nivel de adherencia (capacidad de adquirir la costumbre y el gusto por una acción) al ejercicio físico va a ser bajo.

Claves a tener en cuenta antes de iniciar la actividad física:

Preparación psicológica y emocional. Si llevamos mucho tiempo sin realizar ejercicio físico, debemos tener en cuenta que el inicio no es fácil, y que debemos crear muy poco a poco el hábito, e intentar mantenerlo de por vida. Para ello, es aconsejable unir el nuevo hábito de la actividad física a uno antiguo ya bien establecido. Por ejemplo, hacer ejercicio antes de ducharnos, o a la vez que escuchamos las noticias, o que escuchamos música relajante… De esta forma cada vez que vayamos a ducharnos nos acordaremos de hacer actividad física.

Poco es más que nada. Cuando llevamos meses o años sin realizar actividad física regular, no podemos pretender realizar largas sesiones de ejercicio, nuestro cuerpo lo rechazará. Nuestro objetivo inicial debe ser realizar unos minutos para ir cogiendo el buen hábito. No hay que preocuparse en si es poco tiempo, porque si se parte de no realizar actividad física, ese poco ya es algo. Es un buen inicio.

Actividad física adaptada. Es recomendable y necesario acudir a un profesional de la actividad física que adapte el ejercicio a las patologías o dolencias que presenta cada persona. El ejercicio físico mal realizado, o sin la preparación necesaria, puede ser origen de muchas lesiones que frenen nuestra adaptación, hagan que se abandone el hábito e incluso se agrave la patología que se padece.

Objetivo realista. Al igual que el sobrepeso y la obesidad no se producen de la noche al día, tampoco podemos pretender perder peso o ganar masa muscular en 2 días. Se necesita mucha (muchísima) paciencia para primero establecer un hábito de actividad física regular, y en segundo para ver resultados en el espejo o en la composición corporal. Querer ir muy rápido puede generar impotencia y abandono.

¿Qué tipo de ejercicio físico debería de realizar?
En general, se puede diferenciar entre dos tipos básicos de ejercicio físico, el aeróbico o de resistencia o gasto calórico, y el anaeróbico, de fuerza y entrenamiento muscular.

Ejercicio aeróbico: Es el ejercicio de gasto calórico fundamental. Su intensidad es leve y el tiempo largo, y se respira con normalidad o a un ritmo concreto durante el mismo. P.e.: Natación, carrera, senderismo, bicicleta, remo…. Es el que mejora el entrenamiento cardiovascular y la resistencia.

Ejercicio anaeróbico: Es el ejercicio de fuerza y tonificación muscular. El que nos proporciona fuerza muscular y con ello un incremento del metabolismo y menor tendencia futura a la obesidad. P.e.: Ejercicios con pesas, máquinas de gimnasio.

¿Qué debo hacer?, ¿Por dónde empezar?

1º: Si tengo factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, diabetes mellitus, colesterol y/o triglicéridos elevados de forma importante, antes se debe realizar una prueba de esfuerzo y valorar por un cardiólogo.

2º: Si tengo desgastes o problemas articulares importantes, limitantes, (artrosis, desgates cartílagos o meniscos, o lesiones discales, antes se debe consultar con el traumatólogo o con un especialista en medicina deportiva.

Y salvando estas dos situaciones, la pauta más básica es muy sencilla:

1ª fase: Andar 1 hora al día, cada vez más rápido. Mido la distancia con un podómetro o cualquier software de un smartphone y voy anotando la distancia recorrida cada día. Esta fase de durar al menos 3 semanas o 18 sesiones.

2ª fase: El paciente ya ha perdido los primeros kilos y se siente más fuerte y ágil. Introduce ejercicio de tonificación muscular. Tabla de ejercicios con pesas y/o cinta, en casa, de 15 minutos diarios, más la hora de andar diaria, e incrementando la velocidad. Duración mínima 8 semanas o 20 sesiones.

3ª fase: El paciente ya sigue perdiendo peso y se siente francamente ágil y fuerte, confiado en su capacidad para el ejercicio físico. En esta fase el paciente ya puede realizar cualquier tipo de ejercicio que le llene y se sienta seguro y capaz. Los ejercicios de tonificación deben de mantenerse y pueden intensificarse (15-30 minutos diarios).

¿Qué beneficios tiene la actividad física en personas con obesidad?:

Mantiene o aumenta la masa magra o muscular y el ritmo metabólico en reposo.
Aumenta la tolerancia a la glucosa.
Disminuye la tensión arterial.
Mejora el perfil lipídico (eleva el colesterol HDL).
Aumenta la autoestima.
Mantiene la pérdida de peso a largo plazo.
¿Cuántas calorías quemo según los tipos de ejercicio?
Tabla de gasto calórico durante actividades físicas (1 hora). Datos relativos y modificables según peso, edad, estado físico, etc., de la persona.

Tabla de gasto calórico durante actividades físicas y deportes (1h).
Aerobic (moderado) 350 calorías
Acuagym 287 calorías
Badminton (recreativo) 315 calorías
Baile (clásicos – samba, tango, vals, etc.) 210 calorías
Balonmano (no competitivamente) 560 calorías
Jugar a basket (recreativo) 420 calorías
Carrera (10,5 km hora) 750 calorías
Ciclismo (paseo: 16 km/h) 280 calorías
Montar en bicicleta (intenso 22 – 27 km/h) 700 calorías
Fútbol (recreativo) 560 calorías
Montar a caballo (recreativo) 280 calorías
Natación (recreativo) 420 calorías
Natación (nadar crawl intenso) 770 calorías
Paddle (recreativo) 420 calorías
Pasear (leve 4 km/h) 210 calorías
Pasear (intenso 8 km/h) 560 calorías
Remo (recreativo) 295 calorías
Rugby 700 calorías
Steps (escalones de unos 15 a 20 cm) 595 calorías
Tenis (singles recreativo) 490 calorías
Waterpolo 700 calorías
voleibol (recreativo) 210 calorías
Yoga 175 calorías

Cirugía bariátrica, ¿cuándo es una opción contra la obesidad?

Cirugía bariátrica, ¿cuándo es una opción contra la obesidad?

El procedimiento, que comprende el bypass o la manga gástrica, requiere evaluación nutricional y psicológica antes y después.

Según la OMS, en los últimos 40 años los casos de obesidad se han triplicado y existes dos causas principales, según el especialista en cirugía bariátrica César Guevara: la genética y el ambiente.

El segundo debido a la exposición al “sedentarismo y a alimentos cada vez más ricos en calorías”, precisa el galeno.

Los pacientes recurren a la cirugía bariátrica cuando la obesidad trae problemas como diabetes, apnea del sueño, dislipidemias o hipertensión, y cuando para su manejo ya no es suficiente controlar la alimentación ni el ejercicio.

En el caso de la manga gástrica se extrae parte del estómago, mientras que con el bypass el procedimiento puede ser reversible.

La cirugía se hace por laparoscopia, requiere de hospitalización de dos días y se hace seguimiento por un año.

De cada diez pacientes operados, dos de ellos recuperan el peso perdido en un periodo de dos años.

Contraindicaciones:
Pacientes menores de 15 años o mayores de 70.
Pacientes con trastornos psiquiátricos no controlados.
Pacientes con adicciones.

Efectos secundarios:
Cambios del gusto y el olfato.
Caída del pelo.
Alteraciones del estado de ánimo.

Cirugía bariátrica - Cirugía de la obesidad

Cirugía bariátrica - Cirugía de la obesidad

Cuando un paciente alcanza el grado de Obesidad Severa o Mórbida los objetivos terapéuticos de pérdida de peso dificilmente se alcanzan y hay que recurrir al tratamiento quirúrgico.

Cuando un paciente alcanza el grado de Obesidad Severa o Mórbida (IMC [Índice de Masa Corporal] igual o mayor de 40 o mayor de 35 con Comorbilidades asociadas) los objetivos terapéuticos de pérdida de peso y corrección de las enfermedades asociadas difícilmente se alcanzan con las medidas habituales de tratamiento médico (cambio del hábito alimentario, aumento de la actividad física, y empleo de fármacos para la obesidad).

¿Qué es la Cirugía Bariátrica?
La Cirugía Bariátrica es el conjunto de procedimientos quirúrgicos necesarios para tratar la obesidad. En pacientes con obesidad mórbida o servera, la Cirugía Bariátrica, el tratamiento quirúrgico, es la única alternativa terapéutica que consigue unas tasas de pérdida de peso y remisión de las comorbilidades reproducibles y mantenidas a largo plazo.

La cirugía de la obesidad reduce significativamente las tasas de mortalidad y previene el desarrollo de nuevos problemas de salud relacionados con la obesidad en pacientes con obesidad severa. Un estudio reciente demostró que la cirugía de la obesidad reduce el riesgo relativo de muerte en un 89%.

Intervenciones en Cirugía Bariátrica
Existen tres tipos de intervenciones diferentes:

La cirugía restrictiva
La cirugía malabsortiva
La cirugía mixta

Cirugía Restrictiva 
La cirugía restrictiva, consiste en reducir el tamaño del estómago mediante una banda gástrica o una gastrectomía vertical (gastroplastia tubular), supone el 20% de las intervenciones que se realizan en la actualidad. Este tipo de intervenciones están indicadas en pacientes varones menores de 45 años que están dispuestos a cambiar su estilo de vida: hacer deporte, no picar entre horas, etc.

Cirugía Malabsortiva 
La cirugía malabsortiva hace que la comida llegue más rápido al intestino distal, consiguiendo que el paciente tenga un tránsito acelerado y, en consecuencia, una malabsorción de los alimentos. Éstas, que suponen entre un 5 y un 10% de las intervenciones de cirugía bariátrica, están indicadas en pacientes con un IMC superior a 50 y con más de 50 años de edad o en aquellos en los que han fracasado las otras técnicas. Las técnicas mas utilizadas son: el cruce duodenal y la derivación biliopancreática.

Cirugía Mixta
La cirugía mixta, principal indicación, supone otro 70% de las operaciones que se realizan, consiste en la combinación de las dos anteriores mediante un bypass gástrico.

Aunque, a menudo, se considera que la cirugía de la obesidad es arriesgada, para muchos pacientes el riesgo de seguir padeciendo obesidad severa es mucho mayor que el riesgo que conlleva la intervención. La cirugía bariátrica alcanza una tasa de éxito superior al 90% y, en contra de lo que se piensa, es equiparable en seguridad a una reparación de cadera o de vesícula.

¿En qué casos está o puede estar indicado la intervención quirúrgica bariátrica?
En la actualidad existe un consenso internacionalmente aceptado en el que la cirugía de la obesidad (Cirugía bariátrica) está indicada en aquellos pacientes que presentan una Obesidad en los que su Índice de Masa Corporal (IMC) sea igual o mayor de 40 o igual o mayor de 35 con alguna enfermedad asociada (diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, hipercolesterolemia, apnea del sueño, etc.

El Índice de Masa corporal se calcula dividiendo el peso en Kilogramos por la talla en metros al cuadrado.

No obstante este consenso, en la actualidad también se está valorando el operar a pacientes con un IMC entre 30 y 35 pero con determinadas enfermedades asociadas tales como aquellas que integran el síndrome metabólico: diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, aumento del colesterol, etc.

¿Qué tipo de intervención emplea más habitualmente en cirugía de la obesidad?
En la actualidad las intervenciones quirúrgicas más empleadas son el “By-pass” gástrico, la gastrectomía vertical, la banda gástrica y el cruce duodenal.

De todas ellas hay que destacar que todas se realizan de forma mínimamente invasiva mediante un abordaje laparoscópico, haciendo mínimas incisiones en el abdomen que hacen que los pacientes se recuperen antes de la cirugía, tengan menos dolor después de la intervención y se vayan entes a sus domicilios (1 o 2 días de postoperatorio).

¿Qué aspectos pueden condicionar esa decisión a intervenir y qué variables hay que tener en en cuenta en la cirugía bariátrica?
Cada intervención quirúrgica es indicada de forma individualizada, por lo que dependiendo de las condiciones de cada enfermo (antecedentes familiares y personales, hábitos dietéticos, nivel de actividad física, etc.) se indicaran algunos procedimientos mas restrictivos (gastrectomía vertical o banda gástrica), otros más malabsortivos (cruce duodenal), u otros mixtos, como el “bypass” gástrico, que en la actualidad es considerado el estándar de oro entre las diferentes alternativas de las “manipulaciones” gastrointestinales en las que consiste la cirugía de la obesidad.

Una vez realizada la cirugía bariátrica, ¿cuáles son las claves de la recuperación del paciente?
La clave de los procedimientos de cirugía bariátrica es que se lleven a cabo de forma mínimamente invasiva mediante cirugía laparoscópica como se comentó previamente, ya que entonces la recuperación es más rápida y el enfermo se puede reincorporar a su vida habitual muy pronto.

Posteriormente, los pacientes deben seguir revisiones periódicas por el equipo multidisciplinar que le debe atender (cirujanos, endocrinólogos, nutricionistas, psicólogos, psiquiatras, etc.)

¿Qué resultados se están obteniendo en intervenciones sobre la obesidad?
Los resultados de la cirugía bariátrica son excelentes a largo plazo, a diferencia de otras alternativas terapéuticas que consiguen controlar el peso de forma temporal sin mantener sus resultados a lo largo del tiempo.

La cirugía de la obesidad consigue a largo plazo (mas de 15 años) no sólo reducir y mantener la pérdida de peso de los pacientes sino también corregir y controlar las enfermedades asociadas como la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión, la apnea del sueño, el aumento de colesterol, etc.

Casos de Éxito en Intervenciones Bariátricas
Realmente hay muchos, pero por resaltar alguno de ellos. Tenemos un paciente que pesaba 125 Kg de peso, al que se le habían implantado con anterioridad a ser operado de cirugía bariátrica tres balones intragástricos y necesitaba para el control de su diabetes 110 unidades de insulina y tres medicaciones para tratar su hipertensión.

Al año de la cirugía de “bypass” gástrico pesaba 80 KG (había normalizado su IMC) y no tomaba ninguna medicación para su hipertensión ni necesitaba ninguna unidad de insulina para controlar su hipertensión.

¿Cuáles han sido los grandes avances o progresos desde que se emplea en la cirugía de la obesidad?
En mi opinión, el gran avance de la implementación de la cirugía de la obesidad es haber conseguido que aquellos pacientes con obesidad subsidiaria de ser operados vivan un promedio de 15 años más que aquellos con ese mismo problema que no se operan.

Además el poder conseguir mejorar enfermedades asociadas a la obesidad que suponen una auténtica carga social y económica para el sistema sanitario en la actualidad. Me refiero a la Diabetes Mellitus tipo 2, la Hipertensión, el aumento de colesterol, el aumento de los triglicéridos, etc. Esto independientemente de la ganancia en autoestima de aquellos pacientes que previamente a la cirugía se encontraban auténticamente marginados por su imagen de persona obesa.