El ABC del control de la diabetes: Diabetes tipo 2

El ABC del control de la diabetes: Diabetes tipo 2

El control de la diabetes es esencial para evitar las complicaciones que pueden ser graves. Existen diferentes tipos de diabetes. 

Diabetes tipo 2
Tratamiento: Las personas que la padecen o no producen suficiente insulina o se han vuelto resistentes a la insulina que producen, lo que hace que sus niveles de azúcar en la sangre se eleven por arriba de lo normal. A diferencia de los pacientes con diabetes tipo 1, que tienden a ser delgados, los pacientes con diabetes tipo 2, tienden a estar en sobrepeso o a ser obesos.

La meta del tratamiento si tienes diabetes tipo 2 también es la de controlar los niveles de glucosa lo más cercano a lo normal para prevenir complicaciones a largo plazo. El tratamiento incluye:

Dieta y ejercicio: A diferencia de los pacientes con diabetes tipo 1, si padeces de diabetes tipo 2 tu cuerpo sigue produciendo insulina. Por eso, lo principal para que la controles consiste en una dieta adecuada y la actividad física regular. Muchas veces esto puede restaurar la capacidad del cuerpo para procesar la glucosa y mantenerla en niveles normales. Las recomendaciones en cuanto al ejercicio y a la dieta son iguales a las que mencioné anteriormente para los diabéticos tipo 1 (Ver el artículo aquí). Excepto que si estás en sobrepeso quizá el tiempo que necesites dedicar a la actividad física y la cantidad de calorías y/o las porciones van a variar.

El llegar a un peso saludable y mantenerlo es muy importante. Nuevamente, el asesoramiento de tu médico y de un dietista certificado es clave. Finalmente, si estás obeso(a) y tienes un IMC (índice de masa corporal de 30% o más) y haz intentado bajar de peso con dieta y ejercicio y no lo haz logrado, quizá la cirugía bariátrica podría ser una opción para ti. Habla con tu médico al respecto.

Medicamentos: A diferencia de la diabetes tipo 1, en la diabetes tipo 2, cuando la dieta y el ejercicio no son suficientes para controlar los niveles de glucosa en la sangre, tu médico te recomendará uno o más medicamentos por vía oral (tomados). Únicamente cuando la diabetes tipo 2 está muy avanzada y el páncreas no produce mucha insulina y/o no responde a los medicamentos es necesario agregar insulina al tratamiento. A diferencia de la diabetes tipo 1, si usas insulina y pierdes mucho peso, muchas veces puedes dejar de necesitarla. Tu médico podría, como en la diabetes tipo 1, recetarte medicamentos para prevenir complicaciones o para la hipertensión, para el colesterol o los triglicéridos altos. No dejes de tomarlos aunque te sientas bien y ve a tus controles regularmente.

Los tres tipos de diabetes pueden controlarse, siempre que sigas al pie de la letra las indicaciones de tu médico. Es importante que lleves tu dieta correctamente (y recuerda que no tiene que ser desabrida), y que procures hacer el ejercicio necesario para lograr y conservar un peso sano. No dejes de tomar los medicamentos ni de usar la insulina (si te lo indica tu doctor) aunque te sientas bien. La diabetes es una enfermedad peligrosa si no la controlas. Pero, afortunadamente, si la controlas puedes prevenir o retrasar las complicaciones y puedes tener una vida larga y feliz.

Cómo incluir la actividad física en tu vida

Cómo incluir la actividad física en tu vida

Existe alrededor de un 40 % de personas que no realizan ninguna actividad física. El 13,5 % de las muertes se podrían haber evitado si los pacientes hubieran incluido una actividad física en su día a día. 
Además de provocar 53.000 muertes al año, el sedentarismo afecta negativamente a la calidad de vida de las personas, de la misma manera que el estrés o el consumo de sustancias tóxicas, afirma la OMS. 
Llegados a este punto, si tienes un estilo de vida sedentario, te animamos a que incluyas la actividad física en tu estilo de vida. 

Conseguir crear y mantener un hábito saludable, no es una cuestión de intención o voluntad, si no de expectativas y metas. Rebajar estos dos conceptos a acciones alcanzables será la clave del éxito!. Los cambios duraderos y estables, no se realizan de repente, en un corto período de tiempo, si no más bien son como una escalera, peldaño a peldaño se van subiendo. Intenta no focalizar tu atención en lo alto de la escalera, si no en el próximo peldaño!!!. 

Te presentamos algunos consejos prácticos, que te ayudarán a aumentar la actividad física en tu día a día: 

.Procura desplazarte andando a tu lugar de trabajo, o si necesitas ir en coche, podrías dejarlo una o dos manzanas antes de llegar. 
. Caminar a un ritmo moderado 10-15 minutos durante la mañana te ayudará a aumentar el gasto energético el resto del día. 
. Deja de lado el ascensor y sube escaleras. Es un estupendo ejercicio cardiovascular, al alcance de tus piernas. 
. Puedes empezar combinando ascensor y escaleras e ir reduciendo el tramo subido en ascensor, poco a poco. 
. Asocia momentos de ocio con actividad física. Planifica pequeñas excursiones en las que se pueda caminar, mientras realizas paseas. De esta manera, estarás realizando actividad física de manera entretenida y divertida, sin la sensación de estar haciendo deporte. 
. Si no realizas ningún deporte pero te gustaría hacerlo puedes tomar todas estas actitudes anteriormente citadas, y además: Pregunta a personas de tu alrededor qué deportes realizan y qué sensaciones tienen. Puedes unirte a ellas para empezar o“engancharte”. Realizar ejercicio en grupo fortalece las relaciones sociales, y te facilitará el inicio de una actividad. 

Puedes buscar en gimnasios o centros deportivos cercanos la posibilidad de hacer sesiones de prueba gratuitas, hasta que encuentres la actividad que más se ajuste a ti. No todos los estilos tienen por qué gustarte. De esta manera, encuentra qué deporte se ajusta más a tu perfil personal. No importa si necesitas probar más de uno, lo que importa es que no dejes de intentarlo hasta que lo encuentres. Una vez lo hayas hecho, empieza a practicarlo de manera ligera. Es decir, en sesiones cortas a frecuencia media-moderada. Así progresivamente puedes subir tanto la intensidad como la frecuencia. Por ejemplo, puedes empezar realizando sesiones de 30-40 minutos 3 veces por semana durante un mes, e ir subiendo en duración e intensidad progresivamente. Si antes realizabas algún deporte, retómalo. Es probable que ya poseas la técnica, sólo te falta el fondo. Y este lo conseguirás como en los dos puntos anteriores; en sesiones cortas pero frecuentes. Cada día tienes diferentes oportunidades para que tu actividad sea más activa.

El ejercicio: un magnífico “alimento” para el cerebro

El ejercicio: un magnífico “alimento” para el cerebro

Si sientes que se te están olvidando algunas cosas o te cuesta concentrarte, la solución podría estar en hacer más ejercicio. Varios estudios demuestran que la actividad física no sólo te ayuda a mantenerte en forma, también beneficia la salud de tu cerebro.

Quizá te sorprenda el conocer todos los beneficios que puede tener el que practiques algún ejercicio de forma regular – ya sea entrenamiento de resistencia o de tipo aeróbico – y el efecto que tienen en tu capacidad cerebral o mental. Recientemente se presentaron los resultados de un estudio sobre este tema ante el Congreso Cardiovascular Canadiense en Toronto, Canadá que no dejan lugar a dudas: si quieres mejorar tu memoria y tener más agilidad mental ¡hay que poner el cuerpo en movimiento!

Para este estudio, se examinaron las habilidades cognitivas y la memoria de un grupo de personas cuya edad promedio era de 49 años, los participantes tenían sobrepeso y llevaban un estilo de vida sedentario. Se les pidió que siguieran una rutina de ejercicios dos veces a la semana que consistía en hacer bicicleta estacionaria y pesas. A los cuatro meses, no sólo habían bajado de peso y reducido sus medidas, también había mejorado su capacidad de hacer ejercicio…. ¡y su función cerebral también!

“Si uno habla con las personas que hacen ejercicio, afirman que se sienten más ágiles. Ahora, encontramos una forma de medirlo”, señaló en un comunicado de prensa de la Heart and Stroke Foundation of Canada el Dr. Martin Juneau, director de prevención del Instituto de Cardiología de Montreal. Según Juneau, lo que sucede es que durante el ejercicio, el flujo sanguíneo al cerebro aumenta. De manera que, mientras mejor sea la condición física, más aumenta el flujo sanguíneo.

El Dr. Juneau también comentó que aunque es normal que la función cerebral vaya disminuyendo a medida que envejecemos, ese deterioro es peor en las personas que sufren de enfermedades cardíacas. “Es tranquilizador saber que uno puede prevenir ese declive, al menos parcialmente, mediante el ejercicio y la pérdida de peso “, dijo.

Otro estudio sobre el efecto realizado por el departamento de Psicología de la Universidad de Iowa en el 2011, concluyó que los beneficios que recibe el cerebro difieren dependiendo del tipo de ejercicio. Por ejemplo, los ejercicios de resistencia (como levantar pesas) ayudan a mejorar tu capacidad de concentrarte y de evitar otras distracciones, mientras que los ejercicios aeróbicos mejoran tu capacidad de coordinar varias cosas a la vez, de planificar a largo plazo y tu habilidad de mantenerte ocupado por mayor tiempo.

Michelle Voss, la autora principal del estudio también explicó que el área del hipocampo del cerebro, que es clave para la formación de la memoria, se reduce 1% a 2% por año en las personas mayores de 60 años, pero aseguró que, cuando la gente de esta edad comienza regímenes de ejercicios, sucede lo contrario: ésta crece de 1% a 2%.

Pero el poder del ejercicio va más allá de tu capacidad cognoscitiva… también puede ayudarte a poner una sonrisa en tus labios, pues también influye en tus estado de ánimo. “El ejercicio es lo mejor que puedes hacer por tu cerebro en términos de estado de ánimo, la memoria y el aprendizaje “, afirma el psiquiatra de la Escuela de Medicina de Harvard John Ratey, autor del libro, Spark: The Revolutionary New Science of Exercise and the Brain (Spark: La ciencia nueva y revolucionaria del Ejercicio y el Cerebro). Ratey afirma que incluso 10 minutos de actividad física pueden cambia la manera en que nuestro cerebro funciona ¡y siempre para bien!

Así es que ya lo sabes, si quieres mejorar tu memoria, tu capacidad de concentración y tu estado de ánimo ¡ponte en acción y haz algo de ejercicio! La lista de ejercicios es tan amplia y variada que te puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que existe alguna que se ajustará con tus actividades y tu calendario. ¡Escoge la que desees y la que te agrade! Beneficiarás a todo tu organismo, incluyendo a tu cerebro.