Todas las formas de comer huevo: ordenadas de mejor a peor para tu salud

Todas las formas de comer huevo: ordenadas de mejor a peor para tu salud

El huevo es un ingrediente muy versátil en nuestra dieta y aunque siempre se ha recomendado limitar su consumo hoy sabemos que se trata de una restricción innecesaria. Sin embargo, no todas las formas de comer huevo son aconsejables, por eso hoy te las mostramos ordenadas de mejor a peor para tu salud.

Los huevos más y menos sanos para sumar a tu dieta
Un huevo es un huevo y como tal aporta aproximadamente 78 Kcal, derivadas de 6 gramos de proteínas y la misma cantidad de grasas si el huevo es de gran tamaño (50 gramos). Sin embargo, los métodos de cocción pueden modificar mucho el aporte nutricional de los mismos y por ello, te mostramos las opciones más y menos sanas para sumar este alimento a tu dieta.

Puestos del 1 al 3: las cocciones más simples
Dado que el huevo como tal es una buena fuente de proteína que brinda saciedad y de grasas que lejos de lo que se pensaba, no elevan el colesterol en sangre ni se asocian a riesgo cardiovascular, las mejores formas de consumir este alimento son usando métodos de cocción simples, que no añaden demasiados ingredientes ni nutrientes a su composición.

Así, en los tres primeros puestos se encuentran:

1 Huevos cocidos o huevos duros
2 Huevos poché o escalfados
3 Huevos en microondas

Estas tres formas de cocinar y consumir huevo casi no agregan nutrientes a los mismos, sino que en el primer caso sólo se cocinan en agua a punto de ebullición y después, pueden sumarse a ensaladas varias, rellenos de tartas o empanadas o bien, rellenarse o consumirse como tal a modo de aperitivo o en una cena junto a vegetales.

El huevo poché o escalfado es aquel que se cocina en abundante agua caliente con vinagre o zumo de limón pero no en agua hirviendo. Es una alternativa al huevo duro y que va muy bien si queremos servir el huevo entero en el plato para acompañar unos espárragos, guisantes, quinoa u otros platos.

Y en el tercer puesto se encuentra el huevo cocinado al microondas que puede hacerse en seco para conseguir un huevo duro en 2 o 3 minutos, o bien, en agua para lograr un huevo escalfado de forma más sencilla que con la técnica tradicional.

Estas tres formas de cocción son las más básicas, sencillas y sin agregados y por ello, las mejores al momento de consumir huevos y beneficiar la salud.

Puestos del 4 al 7: huevos con menos grasas agregadas
Si las formas más simples, sin agregados son las más sanas para incluir huevos en la dieta, en los puestos siguientes encontramos aquellas cocciones con menos grasas agregadas como son el huevo al horno y a la plancha, la tortilla francesa y los huevos revueltos.

4 Huevos al horno
5 Huevos a la plancha
6 Tortilla francesa
7 Huevos revueltos

En todos estos casos se añade una mínima cantidad de aceite para su cocción, pero no se sumerge el huevo en materia grasa como en una fritura. El huevo al horno puede hacerse como tal en un cuenco pincelado con aceite o bien, sobre un aguacate, una berenjena, un pimiento u otro alimento que sirva de "recipiente" para enviar el huevo al horno.

Cuando el huevo se cocina a la plancha generalmente se utiliza un poco de materia grasa para que éste no se pega durante la cocción y después podemos servirlo junto a vegetales, una carne u otro tipo de preparaciones.

En la tortilla francesa que se suele usar para el desayuno o bien, podemos elaborarla para una cena con o sin agregados, el huevo se bate previo a su cocción en una sartén con poca materia grasa y se dobla una vez que comienza a cuajar, esta es la principal diferencia con los huevos revueltos que se van rompiendo en la sartén. Estas dos formas de consumir huevos ubican el puesto 6 y 7 porque no añaden demasiada grasa en su cocción, pero sí pueden llevar otros ingredientes que empeoran la calidad del huevo como nata, fiambres, embutidos u otros productos que a diferencia del huevo como tal o de vegetales frescos, pueden sumar calorías y nutrientes de mala calidad al plato.

Últimos puestos: huevos con variedad de agregados y frituras
En los últimos puestos de nuestro ránking que ordena de mejor a peor las formas de consumir huevos encontramos los platos o métodos de cocción que incluyen variedad de agregados o frituras para su elaboración, como los que se muestran a continuación.

8 Huevos en sartén
9 Fritatta
10 Huevos a la flamenca
11 Huevos fritos
12 Tortilla de papas tradicional

Los huevos en sartén pueden ser de calidad variable dependiendo de los ingredientes que usemos, pero podemos elaborar una sartén de verduras o de frutas como la granada con huevo y lograr un plato nutritivo, sin exceso de grasas ni calorías, mientras que en la frittata sucede lo mismo pero en un primer momento se elabora como la tortilla mientras que se culmina en el horno, razón por la cual esta preparación se ubica primero que los huevos fritos o la tradicional tortilla de patata que incluye frituras.

Los huevos a la flamenca generalmente se cocinan sobre una base de verduras aunque pueden incorporar chorizo, tocino o jamón y ello reduciría la calidad nutricional del plato así como concentraría calorías, razón por la cual se ubica entre los tres últimos puestos de nuestro ránking.

Los huevos fritos y la tortilla de patatas en que las hortalizas se someten a fritura son las peores formas de consumir huevos pues al sumergirse en grasa este alimento puede perder vitaminas liposolubles como la vitamina A y E y además, incorpora grasa y calorías en cantidades apreciables.

Así, las formas más sanas de consumir huevos son las más sencillas, sin agregados y las menos apropiadas son las que añaden fritura o variedad de ingredientes de mala calidad como embutidos, fiambres o semejantes.

Fibra soluble e insoluble: cuáles son sus diferencias y en qué alimentos podemos encontrarla

Fibra soluble e insoluble: cuáles son sus diferencias y en qué alimentos podemos encontrarla

La fibra es un componente alimentario de gran importancia para el funcionamiento del organismo y su salud. Podemos encontrar tanto fibra soluble como insoluble, de los cuales te contamos sus diferencias y en qué alimentos podemos encontrar cada una de ellas.

Diferentes tipos de fibra

Se considera como fibra dietética o alimentaria a todo componente no digerible de los alimentos. Sólo una pequeña parte de la fibra es metabolizada mientras que la mayor proporción de ella llega al intestino intacta, siendo atacada allí por la flora bacteriana y generando los productos propios de la fermentación así como sirviendo de sustrato para las bacterias propias de nuestro intestino.

Entre todos los componentes considerados fibra hoy se considera que los predominantes son derivados de los hidratos de carbono como señala un estudio publicado en 2015, diferenciando dos grandes tipos:

Fibra soluble

La fibra soluble es aquella que absorbe una gran cantidad de líquido durante su paso por el tracto digestivo, formando geles viscosos tras su hidratación. Incluye entre otros componentes el almidón resistente, pectinas, gomas, mucílagos, algunas hemicelulosas y polisacáridos no amiláceos.

Por su gran retención de agua enlentecen el vaciado gástrico estimulando la saciedad y también, disminuyen la absorción de algunos nutrientes en el intestino delgado.

Fermentan en gran parte en el intestino grueso o colon dando origen a ácidos grasos de cadena corta, entre los que se encuentra el butirato usado como fuente de energía por las células propias del colon. Debido a este efecto la fibra soluble tiene un efecto prebiótico en nuestro organismo.

Este tipo de fibra se encuentra en frutas como la manzana, la pera, el plátano o los membrillos y en verduras como la zanahoria y la patata. También encontramos fibra soluble en la avena, cebada, legumbres, pasta cocida y enfriada, arroz y mijo.

Fibra insoluble

La fibra insoluble no retiene líquidos al contacto con este y a diferencia de la fibra soluble casi no es fermentada por las bacterias de nuestro intestino. Incluye la celulosa, algunas hemicelulosas y ligninas así como otros polifenoles.

Este tipo de fibra contribuye a acelerar el paso por el intestino incrementando el volumen de las heces y acelerar el tránsito por el estómago también, siendo por eso de gran ayuda para resolver el estreñimiento.

También puede ser de ayuda para reducir el colesterol alto o para "barrer" con algunos nutrientes al pasar por el intestino. Podemos encontrar fibra insoluble en granos enteros y derivados, frutas en general sobre todo si se consumen con piel, verduras de hojas verdes, coles, frutas secas y deshidratadas así como semillas.

La fibra para nuestra salud

Aunque siempre se han observado los dos tipos de fibra antes mencionados, la realidad es que podemos encontrar en un mismo alimento fibra soluble e insoluble, o bien, puede encontrarse una fibra insoluble fermentable y una soluble que casi no es atacada por bacterias colónicas.

Es decir, estos dos grandes grupos no están del todo bien definidos sino que se habla de fibra insoluble y soluble a fines prácticos y para considerar en la prevención y tratamiento de enfermedades.

Como señala una investigación publicada en la revista Nutrición Hospitalaria, la fibra es favorable para todo el proceso digestivo y consumida en cantidades apropiadas puede ser de mucha ayuda para prevenir y controlar patologías varias.

Desde la boca las preparaciones con más fibra estimulan la masticación y de esta forma fomentan la salivación que mejora el proceso digestivo y contribuye a la higiene bucal. Una vez en el estómago la fibra soluble forma geles al contacto con el agua, provoca distensión y disminuye el ritmo de vaciado gástrico estimulando así la saciedad y siendo de gran ayuda para evitar picos de glucosa y de insulina, así como para adelgazar.

Una vez en el intestino la fibra soluble puede ser de ayuda para el control de la diabetes al reducir la absorción de glucosa. También para el tratamiento de dislipemias ya que reduce la absorción de lípidos.

Por su parte la fibra insoluble "barre" y reduce considerablemente la absorción de sales biliares, impidiendo así la correcta absorción de grasas, siendo por ello también de ayuda para mejorar valores de colesterol en el organismo.

Para revertir diarreas la fibra soluble puede ser de ayuda mientras que al momento de prevenir y controlar el estreñimiento es la fibra insoluble la más indicada.

Sin embargo, la recomendación es consumir más de 25 gramos diarios de fibra total y no caer en notables excesos que pueden ocasionar una flatulencia marcada, distensión o hinchazón abdominal y otros síntomas gastrointestinales molestos.

Beneficios psicológicos de la cirugía plástica

Beneficios psicológicos de la cirugía plástica

La cirugía plástica más allá de cambiar la apariencia física, puede tener muchos beneficios psicológicos como aumentar la autoestima o el amor propio. Sin embargo, tienes que evaluar con cuidado tus motivaciones.

Hay muchas razones por las cuales millones de personas se someten a la cirugía cosmética o cirugía plástica cada año. Una de las razones es para sentirse mejor con uno mismo. Está comprobado que las personas que tienen una alta autoestima son más seguras, les va mejor en el trabajo y en las situaciones sociales y tienen relaciones estables. Por eso, muchos especialistas consideran a la cirugía plástica como una “cirugía psicológica” porque afecta el estado emocional. Según un estudio realizado por la Universidad de Florida, en la mayoría de los casos la autoestima de las personas que se someten a una intervención estética se eleva porque produce beneficios psicológicos importantes.

De todas maneras, esto no significa que las carencias emocionales de las personas desaparecerán simplemente por cambiar de apariencia. Hay quien busca recuperar la autoestima perdida en una operación, y ése no es lugar adecuado para encontrarla.

Para la mayoría de las personas, la cirugía estética sólo significa un estímulo que ayuda al individuo a desarrollarse con más seguridad en los distintos aspectos de la vida cotidiana. Muchas mujeres confiesan que su vida sexual ha mejorado después de haberse sometido a una mastoplastía –una operación de los senos- porque a partir de entonces se sienten más seguras y atractivas. Aunque vale la pena aclarar que estas mejoras dependen de cada individuo, y ninguna operación puede mejorar la vida sexual si existe un problema psicológico grave. En este caso, es necesario recurrir a otro tipo de especialista –un psicólogo- que ayude a elevar la autoestima.

Los adolescentes actualmente desean someterse a cirugías estéticas con mayor frecuencia. Sin embargo, como su personalidad aún está en desarrollo es muy importante asesorarse de profesionales, así como que los padres mantengan una sincera comunicación con sus hijos para asegurarse de que están tomando la decisión adecuada. Si hay dudas al respecto, lo mejor es esperar hasta que cumplan la mayoría de edad.

Existen casos extremos de personas que padecen del Trastorno Dismórfico Corporal, el cual les hace obsesionarse por una apariencia física que siempre consideran desagradable. Por lo general, este trastorno surge en la adolescencia, por eso es necesario asegurarse que las razones por las que los chicos quieren someterse a una intervención quirúrgica son en verdad necesarias.

Sin embargo, es con los adolescentes donde los beneficios psicológicos de estas intervenciones son más apreciables, ya que son ellos los que la mayoría de las veces se muestran más seguros de si mismos y con una actitud más desenvuelta ante la vida después de una operación.

Si consideras que tu salud mental y física es adecuada y quieres someterte a algún cambio a través de cirugía estética, para sentirte mejor contigo mismo, consulta con tu médico sobre lo que debes tener en cuenta y las consecuencias de estos procedimientos antes, durante y después de la intervención. Es un tema que debe tratarse con cuidado y esperar resultados realistas: puede que quieras tener la nariz de las modelo más famosa, pero es probable que ni la cirugía más avanzada ni el mejor cirujano lo pueda lograr. El mejor punto de partida es aceptar que cada quien es diferente y ponerte objetivos que van acorde a tu realidad.