Cirugía bariátrica, ¿cuándo es una opción contra la obesidad?

Cirugía bariátrica, ¿cuándo es una opción contra la obesidad?

El procedimiento, que comprende el bypass o la manga gástrica, requiere evaluación nutricional y psicológica antes y después.

Según la OMS, en los últimos 40 años los casos de obesidad se han triplicado y existes dos causas principales, según el especialista en cirugía bariátrica César Guevara: la genética y el ambiente.

El segundo debido a la exposición al “sedentarismo y a alimentos cada vez más ricos en calorías”, precisa el galeno.

Los pacientes recurren a la cirugía bariátrica cuando la obesidad trae problemas como diabetes, apnea del sueño, dislipidemias o hipertensión, y cuando para su manejo ya no es suficiente controlar la alimentación ni el ejercicio.

En el caso de la manga gástrica se extrae parte del estómago, mientras que con el bypass el procedimiento puede ser reversible.

La cirugía se hace por laparoscopia, requiere de hospitalización de dos días y se hace seguimiento por un año.

De cada diez pacientes operados, dos de ellos recuperan el peso perdido en un periodo de dos años.

Contraindicaciones:
Pacientes menores de 15 años o mayores de 70.
Pacientes con trastornos psiquiátricos no controlados.
Pacientes con adicciones.

Efectos secundarios:
Cambios del gusto y el olfato.
Caída del pelo.
Alteraciones del estado de ánimo.

Cirugía bariátrica - Cirugía de la obesidad

Cirugía bariátrica - Cirugía de la obesidad

Cuando un paciente alcanza el grado de Obesidad Severa o Mórbida los objetivos terapéuticos de pérdida de peso dificilmente se alcanzan y hay que recurrir al tratamiento quirúrgico.

Cuando un paciente alcanza el grado de Obesidad Severa o Mórbida (IMC [Índice de Masa Corporal] igual o mayor de 40 o mayor de 35 con Comorbilidades asociadas) los objetivos terapéuticos de pérdida de peso y corrección de las enfermedades asociadas difícilmente se alcanzan con las medidas habituales de tratamiento médico (cambio del hábito alimentario, aumento de la actividad física, y empleo de fármacos para la obesidad).

¿Qué es la Cirugía Bariátrica?
La Cirugía Bariátrica es el conjunto de procedimientos quirúrgicos necesarios para tratar la obesidad. En pacientes con obesidad mórbida o servera, la Cirugía Bariátrica, el tratamiento quirúrgico, es la única alternativa terapéutica que consigue unas tasas de pérdida de peso y remisión de las comorbilidades reproducibles y mantenidas a largo plazo.

La cirugía de la obesidad reduce significativamente las tasas de mortalidad y previene el desarrollo de nuevos problemas de salud relacionados con la obesidad en pacientes con obesidad severa. Un estudio reciente demostró que la cirugía de la obesidad reduce el riesgo relativo de muerte en un 89%.

Intervenciones en Cirugía Bariátrica
Existen tres tipos de intervenciones diferentes:

La cirugía restrictiva
La cirugía malabsortiva
La cirugía mixta

Cirugía Restrictiva 
La cirugía restrictiva, consiste en reducir el tamaño del estómago mediante una banda gástrica o una gastrectomía vertical (gastroplastia tubular), supone el 20% de las intervenciones que se realizan en la actualidad. Este tipo de intervenciones están indicadas en pacientes varones menores de 45 años que están dispuestos a cambiar su estilo de vida: hacer deporte, no picar entre horas, etc.

Cirugía Malabsortiva 
La cirugía malabsortiva hace que la comida llegue más rápido al intestino distal, consiguiendo que el paciente tenga un tránsito acelerado y, en consecuencia, una malabsorción de los alimentos. Éstas, que suponen entre un 5 y un 10% de las intervenciones de cirugía bariátrica, están indicadas en pacientes con un IMC superior a 50 y con más de 50 años de edad o en aquellos en los que han fracasado las otras técnicas. Las técnicas mas utilizadas son: el cruce duodenal y la derivación biliopancreática.

Cirugía Mixta
La cirugía mixta, principal indicación, supone otro 70% de las operaciones que se realizan, consiste en la combinación de las dos anteriores mediante un bypass gástrico.

Aunque, a menudo, se considera que la cirugía de la obesidad es arriesgada, para muchos pacientes el riesgo de seguir padeciendo obesidad severa es mucho mayor que el riesgo que conlleva la intervención. La cirugía bariátrica alcanza una tasa de éxito superior al 90% y, en contra de lo que se piensa, es equiparable en seguridad a una reparación de cadera o de vesícula.

¿En qué casos está o puede estar indicado la intervención quirúrgica bariátrica?
En la actualidad existe un consenso internacionalmente aceptado en el que la cirugía de la obesidad (Cirugía bariátrica) está indicada en aquellos pacientes que presentan una Obesidad en los que su Índice de Masa Corporal (IMC) sea igual o mayor de 40 o igual o mayor de 35 con alguna enfermedad asociada (diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, hipercolesterolemia, apnea del sueño, etc.

El Índice de Masa corporal se calcula dividiendo el peso en Kilogramos por la talla en metros al cuadrado.

No obstante este consenso, en la actualidad también se está valorando el operar a pacientes con un IMC entre 30 y 35 pero con determinadas enfermedades asociadas tales como aquellas que integran el síndrome metabólico: diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, aumento del colesterol, etc.

¿Qué tipo de intervención emplea más habitualmente en cirugía de la obesidad?
En la actualidad las intervenciones quirúrgicas más empleadas son el “By-pass” gástrico, la gastrectomía vertical, la banda gástrica y el cruce duodenal.

De todas ellas hay que destacar que todas se realizan de forma mínimamente invasiva mediante un abordaje laparoscópico, haciendo mínimas incisiones en el abdomen que hacen que los pacientes se recuperen antes de la cirugía, tengan menos dolor después de la intervención y se vayan entes a sus domicilios (1 o 2 días de postoperatorio).

¿Qué aspectos pueden condicionar esa decisión a intervenir y qué variables hay que tener en en cuenta en la cirugía bariátrica?
Cada intervención quirúrgica es indicada de forma individualizada, por lo que dependiendo de las condiciones de cada enfermo (antecedentes familiares y personales, hábitos dietéticos, nivel de actividad física, etc.) se indicaran algunos procedimientos mas restrictivos (gastrectomía vertical o banda gástrica), otros más malabsortivos (cruce duodenal), u otros mixtos, como el “bypass” gástrico, que en la actualidad es considerado el estándar de oro entre las diferentes alternativas de las “manipulaciones” gastrointestinales en las que consiste la cirugía de la obesidad.

Una vez realizada la cirugía bariátrica, ¿cuáles son las claves de la recuperación del paciente?
La clave de los procedimientos de cirugía bariátrica es que se lleven a cabo de forma mínimamente invasiva mediante cirugía laparoscópica como se comentó previamente, ya que entonces la recuperación es más rápida y el enfermo se puede reincorporar a su vida habitual muy pronto.

Posteriormente, los pacientes deben seguir revisiones periódicas por el equipo multidisciplinar que le debe atender (cirujanos, endocrinólogos, nutricionistas, psicólogos, psiquiatras, etc.)

¿Qué resultados se están obteniendo en intervenciones sobre la obesidad?
Los resultados de la cirugía bariátrica son excelentes a largo plazo, a diferencia de otras alternativas terapéuticas que consiguen controlar el peso de forma temporal sin mantener sus resultados a lo largo del tiempo.

La cirugía de la obesidad consigue a largo plazo (mas de 15 años) no sólo reducir y mantener la pérdida de peso de los pacientes sino también corregir y controlar las enfermedades asociadas como la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión, la apnea del sueño, el aumento de colesterol, etc.

Casos de Éxito en Intervenciones Bariátricas
Realmente hay muchos, pero por resaltar alguno de ellos. Tenemos un paciente que pesaba 125 Kg de peso, al que se le habían implantado con anterioridad a ser operado de cirugía bariátrica tres balones intragástricos y necesitaba para el control de su diabetes 110 unidades de insulina y tres medicaciones para tratar su hipertensión.

Al año de la cirugía de “bypass” gástrico pesaba 80 KG (había normalizado su IMC) y no tomaba ninguna medicación para su hipertensión ni necesitaba ninguna unidad de insulina para controlar su hipertensión.

¿Cuáles han sido los grandes avances o progresos desde que se emplea en la cirugía de la obesidad?
En mi opinión, el gran avance de la implementación de la cirugía de la obesidad es haber conseguido que aquellos pacientes con obesidad subsidiaria de ser operados vivan un promedio de 15 años más que aquellos con ese mismo problema que no se operan.

Además el poder conseguir mejorar enfermedades asociadas a la obesidad que suponen una auténtica carga social y económica para el sistema sanitario en la actualidad. Me refiero a la Diabetes Mellitus tipo 2, la Hipertensión, el aumento de colesterol, el aumento de los triglicéridos, etc. Esto independientemente de la ganancia en autoestima de aquellos pacientes que previamente a la cirugía se encontraban auténticamente marginados por su imagen de persona obesa.

No sólo la leche contiene calcio…

No sólo la leche contiene calcio…

Durante mucho tiempo, los productos lácteos se han considerado una de las fuentes principales de calcio. Esa fama se debe a que la leche y sus derivados, como el yogur, el queso, y la mantequilla, contienen una forma de calcio que el cuerpo puede absorber fácilmente. Sin embargo, no es la única fuente de este mineral tan importante para el cuerpo. Prepárate para descubrir una gran variedad de fuentes alternativas de calcio.

El calcio es un nutriente importante para la salud de los huesos, el corazón, los músculos, los nervios y hasta participa en la coagulación de la sangre. Si no obtienes suficiente calcio de tu dieta, el cuerpo lo tomará de tus huesos y lo pasará a la sangre y a otras partes de tu organismo, para poder realizar sus funciones vitales. La deficiencia de calcio, por ejemplo, aumenta el riesgo de desarrollar osteoporosis y cáncer del colon.

La leche y los productos lácteos han sido tradicionalmente las principales fuentes de calcio. Sin embargo unos expertos de la Escuela de Salud Pública de Harvard, basados en estudios realizados en los últimos años, sugieren limitar el consumo de esos productos a máximo dos porciones al día ya que su alto contenido en vitamina A paradójicamente puede hacer que los huesos se debiliten. Y, desde luego, que sean bajos en grasa o desgrasados ya que la grasa saturada de la leche tampoco es saludable.

Por eso, es importante buscar fuentes alternativas de calcio. Aunque en las últimas guías nutricionales del gobierno de los Estados Unidos, a través de los departamentos de Agricultura y de Salud y Servicios Humanos, se recomienda consumir lácteos bajos en grasa. La Escuela de Salud pública de la Universidad de Harvard sugiere “limitar el consumo de leche y lácteos a una o dos porciones por día, ya que un consumo elevado ha sido asociado a un aumento en el riesgo de desarrollar cáncer de la próstata y posiblemente cáncer del ovario”.

Desde luego, hay un grupo pequeño de personas que necesitan evitar los lácteos porque tienen intolerancia a la lactosa (el azúcar presente en la leche). Hay quienes, en cambio, prefieren seguir una dieta vegetariana, es decir, sin productos de origen animal, o tal vez simplemente quieren conocer fuentes alternativas de calcio.

A continuación encuentras una lista de alimentos que contienen calcio sencilla y fácil de recordar:

Vegetales verdes de la familia de las coles (repollo). 
100 gramos de col (repollo), espinaca o brócoli, por ejemplo, contienen más calcio que un vaso de leche. Crudos o levemente cocidos conservan todo el calcio y te brindan minerales como magnesio y hierro, que son fundamentales para tener huesos saludables y ayudan a evitar la anemia por deficiencia de hierro. Entre los vegetales, también puedes agregar a tus comidas rúcula o arúgula (un tipo de lechuga para ensaladas), diente de león (amargón), berros y otras hojas silvestres comestibles, pues contienen un alto contenido de calcio.

Del mar a la mesa. 
Las sardinas en conserva pueden proporcionarte cantidades muy elevadas de calcio. En este grupo también entra el salmón y otros pescados grasos. Del mismo modo, las algas son una fuente importante de minerales y calcio. En occidente las usamos poco pero puedes encontrarlas en el sushi y las sopas orientales, y usarlas para complementar y destacar sabores en guisos y ensaladas.

Leche de arroz y almendra. 
Tienen la misma cantidad de calcio que la leche de vaca (120 mg de calcio en un vaso de 200 ml). La leche de soya o soja suele producir gases. Para evitarlo, puedes seleccionar el tofu, un sabroso sustituto del queso que contiene alrededor de 250 mg de calcio por porción.

Semillas de sésamo (ajonjolí) y girasol. 
Tan solo dos cucharadas (5 g) pueden brindarte cerca de 65 miligramos de calcio. Y si lo complementas con hierbas aromáticas como la albahaca o el romero, puedes conseguir hasta 100 mg de calcio en un solo platillo.

Frutas secas. 
Media taza de almendras o avellanas, por ejemplo, te dan suficiente calcio para empezar el día. Los higos, por su parte, ya sean secos o frescos, también son una excelente fuente de este mineral.

Avena. 
35 gr aportan 105 mg de calcio. Puedes combinarla con frutas secas en el desayuno en forma de papilla, o agregarla a tus comidas en hojuelas para aumentar sus nutrientes y consistencia.

Leguminosas. 
Los frijoles, habichuelas o porotos, que forman parte de la dieta de muchos pueblos latinoamericanos, son una excelente fuente de calcio: una taza de frijoles hervidos (con su caldo) contiene alrededor de 200 mg de calcio.

Con esta información, solo debes saber cuánto calcio necesitas para mantenerte saludable, algo que dependerá de tu edad y de tus condiciones. La Academia Nacional de Ciencias en Estados Unidos sugiere:

-Para personas de 19 a 50 años, la dosis recomendada es de 1,000 miligramos al día.
-Aquellos que tienen más de 50 años deben consumir 1,200 miligramos de calcio al día.
-Las mujeres embarazadas y las que están dando pecho, necesitan 1,000 miligramos al día.
-Recuerda que la vitamina D es tan importante como el calcio, ya que te ayuda a que el calcio se absorba y se deposite en los huesos. La vitamina D se produce con la exposición a la luz del sol, y también se obtiene en diferentes cantidades de los alimentos como: los pescados grasos (salmón, pez espada, atún), las sardinas, el jugo de naranja y los cereales que están fortificados con vitamina D, la yema del huevo, por ejemplo.

Asimismo, se recomienda que bajes tu consumo de sodio o sal, pues el cuerpo tiende a compensar los niveles de minerales y, para hacerlo, toma el calcio de los huesos y, con el tiempo, puede causar debilidad ósea, especialmente en las mujeres adultas.

Por último, evita tomar suplementos de calcio a menos que te los indique tu médico, ya que en general es mejor obtener el calcio a través de los alimentos y los suplementos se han asociado con algunos problemas de salud, como un aumento en el riesgo de sufrir ataques al corazón y cálculos (piedras) en los riñones.

Con esta información, ya sabes ¿qué fuente de calcio incorporarás en tu próximo platillo?